El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

jueves, 28 de julio de 2011

NUESTROS OBISPOS: HOMBACH Y “LOS PERROS PASTORES”

Luis Rocha

No vaya a creerse que si escojo a Monseñor Hombach para iniciar esta serie de cuatro artículos sobre “Nuestros Obispos”, lo estoy colocando por encima de sus otros compañeros de la Conferencia Episcopal. Lo que ocurre –y lo explicaré en el cuarto y último de estos artículos- es que siento que son tan verdaderamente compañeros que es como si todos estuvieran presentes en la voz de cualquiera de ellos que hable. Hay matices, desde luego, y no son robots que responden al mando de un control. Pero percibo, desde hace meses, que todos están presentes en un solo espíritu, hable quien hable, porque lo que hablan es por fidelidad a la palabra de Dios. No es que sean intocables, pero han venido demostrando una fraternal solidaridad entre ellos, para beneficio de nuestro pueblo. Es algo así como la hermandad por la justicia de los tres mosqueteros: Todos para uno y uno para todos.

Fue así como una acertada imagen expresada recientemente por el Obispo emérito de Granada, Monseñor Bernardo Hombach, me dio la idea de compartir con mis lectores esta grata sensación y de escudriñar en el concepto de lo que son los obispos. Monseñor Hombach, con humor verdaderamente pastoral, dijo sobre los nicaragüenses “que a veces se tiene el concepto que somos como ovejas y por ahí anda alguien que nos guía y tiene un montón de perros pastores que cuando nos alejamos, nos muerden la pata para hacernos regresar a la manada.”

Con esa imagen tan didáctica, lo que Monseñor Hombach nos está diciendo es que no somos borregos ni los obispos perros pastores, sino que todos somos hermanos en Cristo. Está muy claro. Tradicionalmente en Nicaragua los obispos han sido vistos como perros pastores y ni siquiera como hermanos lobos. Gente privilegiada, con indumentaria extraterrestre, dedicados a difundir el terror (que no el temor) de Dios. Grupo cuyas casullas son puestas al servicio de los gobiernos de turno. No pocos en nuestra historia fueron contratados para convertir al pueblo en una manada irracional, sin discernimiento o libre albedrío, mandándole la oración como somnífero y falsa solución para sus desgracias y penurias.

El somocismo fue una época característica de eso, en la que la mayoría de los obispos, en tanto jerarcas con poder material y sin escrúpulos a la hora de pretender manipular el espíritu de sus fieles, estuvieron al servicio de la dictadura. El danielismo u orteguismo, lo sabemos muy bien, es la reedición del somocismo, con sus mismas “mañas”, obsesión por el poder y frustrada intención de tener a su servicio –o silenciada al menos- a toditita la Conferencia Episcopal. Pero la Conferencia Episcopal no se ha dejado chantajear, no guarda el silencio de los corderos, y asume la voz de los sin voz. La voz del pueblo. La voz de Dios.

Hombach, con su “parábola de los perros pastores”, estaba siendo coherente con principios doctrinales compartidos con sus hermanos, y tomando distancia del negro pasado al que ya aludimos. Fue claro y preciso: “No somos perros de nadie. El pueblo no es manada de borregos. Tenemos el derecho y la obligación de participar en los procesos políticos de desarrollo integral, y en la defensa de la libertad y la democracia, que son bienes que no nacen en la cuna, sino que cada generación tiene que luchar por recuperarlos”. No basta rezar dijo otro obispo en un rechazo a que la religión sea “el opio del pueblo”. El rechazo a que la religión sea anestesia de conciencias, sino que las estremezca. Con estos obispos debiéramos sentirnos como con un grupo de amigos que nos sacuden para que despertemos, y salvarnos de una terrible pesadilla. No perros mordiéndonos el pie para regresar a la manada. Sino amigos que nos alertan a no seguir dormidos, por el riesgo de despertar esclavos.

luisrochaurtecho@yahoo.com

“Extremadura”, Masatepe, 4 de febrero de 2011. (“Me quema la palabra”).

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