El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

viernes, 23 de septiembre de 2011

INDIFERENCIA NACIONAL


Bastaron 55 años para borrar de la mente histórica nacional el recuerdo de un hombre que cambió la historia política de Nicaragua. Un hombre que lo dio todo sin pedir nada a cambio, sin aspirar a una senaduría ni a una diputación, sin esperar un mañana para cobrar la inmensidad de su premio, sin pensar ni siquiera en la vanidad de que la calle más famosa de Nicaragua llevara su nombre. Ese hombre es, RIGOBERTO LOPEZ PEREZ, gigante de la valentía y cruzado auténtico de la causa de la democracia. Se enfrentó solo a las fuerzas de élite del poder político y militar que rodeaba al General Anastasio Somoza García, a quienes  salpicó con su sangre  después de cada balazo que ya muerto, descargaron sobre su cuerpo acribillado e inerte.
Ni un solo diario, La Prensa y El Nuevo Diario; ni un solo canal de televisión, 2, 10, 12; ni una sola radio, Corporación y Ya, ni un solo periodista, independiente o afiliado a la causa de la dictadura, Aburto y Grinsby y finalmente ni siquiera el partido al que perteneció y llenó de orgullo, recordaron su hazaña suicida y liberadora. Solo una conspiración de silencio acompañó su cincuenta y cinco aniversario de gloria e inmortalidad, para vergüenza de todos los nicaragüenses que adversamos el régimen dictatorial y dinástico de la estirpe sangrienta.
Considerar ese silencio como una expresión de miedo al régimen actual, no tiene sentido alguno. Lo tendría si todos los medios de comunicación hablados, escritos y televisivos le pertenecieran a la familia gobernante, porque sería una seña más de apoderarse hasta de las ideologías ajenas. El orteguismo jamás se ha atrevido a decir que RLP pertenecía al FSLN, sin embargo, fue ese partido el que erigió una estatua de cuerpo entero en una de las rotondas de Managua, pero desafortunadamente esa rotonda empezó a ser llamada por un sector de la población como, la rotonda del asesino.
Lo que pretendió ser un homenaje tardío a la personalidad del héroe de Septiembre de 1956, resultó ser una ignominia a su memoria, solo ejecutado por los resabios del somocismo que viven añorando los años sangrientos de la dictadura de los Somoza.
La citada estatua no proyecta la grandeza del poeta idealista que entregó su vida por la liberación de Nicaragua. Su valentía y determinación no se vieron afectadas por el hecho lamentable de no haberse efectuado el plan de cortar la energía eléctrica para que con la consabida oscuridad hubiera tenido alguna posibilidad de escape. Con luz o sin ella, Rigoberto López Pérez siguió adelante con su sacrificio final, cuyo resultado los nicaragüenses lo supimos hasta el 29 de Septiembre, día en que se dio a conocer la muerte del fundador de la dinastía de la estirpe sangrienta.
La redada nacional de opositores que se efectuó la misma noche del atentado y que llenó las inmundas cárceles de la dictadura de inocentes opositores al régimen, fue regresando a sus casas a los injustamente encarcelados, pero hubo quienes salieron enfermos y lisiados para el resto de sus existencias y hubo otros que jamás salieron con vida, como Edwin Castro Rodríguez, Ausberto Narváez y Cornelio Silva, quienes fueron masacrados en la cárcel de la Aviación y sus cuerpos mutilados fueron abandonados en cualquier sitio como una muestra de la barbarie somocista.
Los recuerdos amargos de esa noche oscura que duró cuarenta años y que produjo incontables víctimas e infinitas lágrimas, los quieren borrar ahora con la indiferencia total gubernamental y privada. El silencio del gobierno se explica fácilmente porque Rigoberto no perteneció al partido rojinegro y ahora que ese partido ha caído en las manos de un ego centrista que se quiere adueñar de todo, lo dejan por fuera para no entorpecer la operación de atraco que hoy están haciendo. El silencio del sector privado, no es tan fácil de explicar y para decir algo, asombra la indiferencia de los dos diarios importantes del país, sobre todo porque los dos se engrandecen con el heroísmo del incorruptible Pedro J Chamorro C, que entregó su vida buscando la República soñada por millones de nicaragüenses.

Jorge J Cuadra V

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