El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

viernes, 25 de enero de 2013

“PARIS VAUT BIEN UNE MESSE”


Esa fue la frase que dijo Enrique IV de Francia ante la exigencia que le ponía el rey Felipe II de España, influenciado por el Papa Sixto V, de convertirse al catolicismo si quería ser coronado rey de Francia. La ambición que todo lo puede, hizo que aceptara la condición impuesta y fue cuando dijo: “PARÍS BIEN VALE UNA MISA.  
Oficialmente Enrique IV era calvinista, pero se convirtió al catolicismo, sin embargo, ciertos historiadores dicen que no fue una conversión de fe, sino un acto político cuyo premio era la posesión de la ciudad luz, Paris, la hija preferida del Vaticano.
Después de ese episodio histórico, la frase pasó a la historia como símbolo del actuar por interés. Y así vemos como miles de personajes han usado esa frase para colmar sus anhelos, aunque a veces implique traición.
En el caso de Enrique IV no fue una traición política, sino teológica, pero El Vaticano adquirió un nuevo para defender y aumentar la causa católica.
París bien vale una misa, ha de haber pensado en su momento el futuro General, Anastasio Somoza García cuando le dijo si a los yankes para traicionar a Sandino y asesinarlo. La misa fue el asesinato y París el poder político de Nicaragua por cuarenta años.
De los casos más conocidos, es el del banquero político, militante activo del somocismo, por lo que a la hora de la pasada de cuentas fue confiscado y enviado al exilio.
Cuando el triunfo de Dña. Violeta, el banquero confiscado  regresó a casa y como todos los que regresaron, se dio a la tarea de recuperar sus bienes confiscados. Entre ellos estaba una hermosa casa que, para desgracia del reclamante, en ella habitaba y aun habita el hombre más poderoso de Nicaragua.
La lucha del banquero por la recuperación de su casa no se le miraba solución, tomando en cuenta que desde ella operaba la secretaría general del FSLN. Pero a pesar de eso, el banquero no cejaba en su lucha, hasta que llegó el momento de poner en práctica la frase de Enrique IV. En una ocasión le preguntaron al banquero en una rueda de prensa que como iban las negociaciones por la recuperación de su casa y él contestó que satisfactorias, porque había llegado a un pacto de caballeros con el Comandante Ortega.
Al poco tiempo empezó la campaña presidencial del 2006 y el Comandante Ortega, después de perder tres elecciones en fila, tenía que ganar la cuarta. Arnoldo Alemán, socio y compadre del banquero, ya le había hecho el primer favor al Comandante candidato. Pero necesitaba credibilidad como Presidente y allí es cuando entra el banquero en función y resuelve que París (el millón de dólares que dicen que le pagaron por su casa) bien vale una misa (la vice presidencia del  Ortega) adjurando de su ideología política, económica y social y desconociendo los principios morales que le inculcaron frente a la costa del lago Cocibolca.
El período de su vice presidencia ya pasó y solo quedó la traición a sus convicciones para los anales de nuestra historia.

Jorge J Cuadra V

No hay comentarios:

Publicar un comentario