El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

martes, 12 de febrero de 2013

Otto Apuy Sirias: ‘La obra nunca acaba’


Multifacético El también escritor Otto Apuy Sirias ha ganado uno de los ‘Aquileos’ en Artes Visuales

Víctor Hurtado Oviedo



Los muchos (como se verá) Otto Apuy son los ganadores del Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en Artes Visuales en la categoría de Artes Integradas (instalación, pintura, dibujo, escultura y videoarte) por su exposición Trayectoria 1974-2011. El múltiple Otto Apuy la presentó en el Museo de Arte Costarricense (MAC).
El jurado emitió un certero fallo: “Tanto temática como conceptualmente, la muestra integró técnicas de artes visuales fusionándolas dentro de un pluralismo temáti-co y técnico logrando unir las culturas indígenas, afronativas y sinos [chinas] presentes en la identidad nacional costarricense, y volviéndolas accesibles a una lectura visual para todos los espectadores”. Conversamos con el artista Otto Apuy Sirias tratando de fijarlo mientras él vuela entre sus artes y sus literaturas, espejos que se miran hasta el infinito.
El fallo del jurado menciona el valor de su obra como síntesis de culturas. ¿Cómo se ha cumplido esa fusión en usted mismo?
–De una forma natural: me tocan mucho el entorno y sus afectos. Es mi propio origen el que me ha hecho mirar hacia atrás, desde el pasado oriental de mi familia y del pasado colonial y precolombino de mis otros ancestros guanacastecos o mesoamericanos. Siempre he trabajado estos temas y son mi referencia de pensamiento.
El premio honra artes integradas. ¿Se considera un hombre de fusión de culturas, pero también de fusión de géneros artísticos?
–Es cierto: termino fusionando todo. Por esto me defino algunas veces como “artista multimedia”, que trabaja sobre varias expresiones. Incluso dentro de la literatura, fusiono poesía y cuento. En las artes visuales hago lo mismo con las instalaciones, y en los cuadros ejecuto pintura mixta.
¿Cómo influye la cultura china en su obra visual y en la escrita?
–También de forma natural. Es una influencia soterrada, mezclada. Antes aparecían elementos orientales, y ciertas personas percibían algo chino. Realicé pinturas del mismo tema y las expuse como serie china en Trayecto 1974-2011.
¿Cuáles son los libros que ha publicado?
–En poesía, Diabólica (JRS Editor, de Barcelona, 1978) y Modelo para devolver el día y la noche (Ediciones Andrómeda, 2007, Costa Rica). En cuento, Memoria hechizada (Premiá, Editores, 1997), Sin ansias para morir (Premiá, Editores, 1988), Las dudas que nos empujaban en la noche (EUNED, 2007) y Donde terminan los círculos (Ediciones Andrómeda, 2004). En novela, El jinete con la herida en el pecho (EUNED, 2009) y Shi Pan y los huesos del dragón (Ediciones Andrómeda, 2010).
Así pues, usted también presenta otra fusión: de artista visual y de escritor.
–Yo me recuerdo como alguien a quien le gustaba escribir y dibujar desde muy pequeño. Crecí junto a abuelos chinos que tenían cines, y me tocaba hacer la publicidad: fusionar textos e imágenes.
¿Encuentra relaciones entre su obra visual y su obra escrita?
–Existen sombras que pululan, y yo debería buscarlas. Los temas son aplicables a una visión común de mis obras escrita y pintada.
Si lo impresiona un paisaje, ¿cómo sabe si esta experiencia se verterá en un cuadro, en una escultura o en un cuento?
–Dependerá del impacto o de la coincidencia del tema. Un ejemplo: el paisaje del bosque incendiado que trabajé como instalación, era un recuerdo de las grandes quemas en Guanacaste, y de cómo se destruía el bosque. Mi memoria es la que rescata esos afectos.
¿Cómo surgió la idea de reunir sus obras en la exposición “Trayecto 1974-2011”?
–Fue una idea de Florencia Urbina y José Miguel Rojas. Yo les había propuesto exponer la serie china, que coincidía con la inauguración del Estadio Nacional. En una visita de ellos a mi taller, vieron una gran cantidad de obras de distintos periodos, y consideraron la posibilidad de rehacer modelos que fueron importantes en los inicios de arte conceptual en Costa Rica.
Ese trayecto comenzó como artista autodidacta en Cañas. ¿Qué tipo de obras realizaba entonces?
–Yo dibujaba mucho. Leía historietas y dibujaba películas enteras en cuadernos. Pintaba al óleo; no se cómo, pero lo hacía, y dominaba los ocres y los pigmentos con los que pintaba los rótulos de las películas. También hacía construcciones móviles e inventaba objetos. Algunos confundían mi creatividad con mal comportamiento; no entendían mi hipersensibilidad ni mi hiperactividad; las consideraban propias de un chiquillo tequioso.
Usted estudió periodismo en la UCR, pero terminó con una beca de arte en Barcelona: ¿qué ocurrió en el medio de esos dos hechos?
–Mis estudios de comunicación y mi trabajo como redactor en el semanario Universidad fueron esenciales en mi labor posterior pues me dieron las bases de lo que considero aún como un proceso artístico de comunicación.
”Acepté la beca porque no podía volver a la universidad por dos semestres. No me había presentado a una materia de requisito, aunque casi tenía acabada la carrera, y no volví nunca ya que me quedé viviendo durante once años en Barcelona”.
¿Cómo influyó en sus creaciones el ambiente artístico que halló en España?
–Entonces no lo sabía, pero se gestaba un movimiento que terminó en la democracia. Fue un tiempo de grandes protestas y de cierta libertad recobrada, y se celebraba la liberación de tabúes.
”Mis dibujos de entonces tenían cierta coincidencia con las luchas por las libertades. Estuve muy integrado a la generación de entonces. Los movimientos de vanguardia se volvieron más radicales, y pronto se vio un gran cambio de mentalidad. Entonces, mi obra se hizo más conceptual debido a la influencia del videoarte y las instalaciones”.
Usted fue un promotor del arte conceptual en el país. ¿Cómo fue transgredir la noción del arte?
–El gran cambio es que ya no hay resistencia. Hace muchos años se decía que el arte conceptual no era popular, pero sí tomaba en cuenta lo popular. Hace treinta años, esas propuestas eran radicales y creaban gran expectación; ahora se las acepta junto con la expresión tecnológica. En los años 70 presenté esas posibilidades como medio para que fuesen vehículos de expresión mas allá de la pintura de caballete y la escultura en piedra.
¿Quiénes han sido los maestros en su arte y en su escritura?
–André Breton y los surrealistas, Joseph Kosuth, Joseph Beuys, Kafka, Borges, Dalí, Tàpies, Felo García, Max Jiménez y Alfonso Chase.
¿Cuáles son los artistas extranjeros que usted prefiere en los géneros que frecuenta?
– Jorge Luis Borges y Juan Rulfo cuando escribo cuento; Thomas Mann y Georges Bataille cuando hago novelas; cuando pinto: Antonio Tàpies y Piero della Francesca.
¿Hay una definición artística para un creador tan diverso y cambiante como usted?
–Sí: artista multimedia.
¿Qué le falta hacer como artista visual?
–Una plataforma para el desarrollo de la creatividad, una visión de desarrollo autonómico para el país, y, desde luego, una película.
Después de cuatro décadas en el arte, ¿cuál es su motor para seguir creando?
–Es la obra misma, que nunca acaba. El cuadro continúa porque uno tiene siempre preguntas y cosas que desea expresar. Lo que cuesta es vivir del arte; siempre lo será, y esto limita los alcances.
¿Qué escribe ahora?
–Reviso dos novelas largas: sobre mis ancestros chinos, Viaje al remoto Puntalín, y, sobre la creatividad y la obsesión, Scribere insanabile; también reviso dos novelas cortas: Los trenes saliendo de la bruma, con mucha ficción y juego, y Gol de medianoche, sobre un equipo de futbol, novela basada en un hecho real: que unas personas se hicieron pasar por un equipo de San Isidro de El General y viajaron de incógnito para emigrar. Todavía están en los Estados Unidos.

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