El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

jueves, 12 de marzo de 2015

MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE NICARAGUA PARA LA CUARESMA 2015

A nuestros Sacerdotes, Religiosos  y Religiosas, agentes de pastoral, pueblo católico, hermanos en la fe cristiana, nicaragüenses, hombres y mujeres de buena voluntad:

«Somos siervos de ustedes por Jesús» (2 Cor 4,5)

1. Con la gozosa conciencia de haber sido llamados por Dios a servir en el nombre de Jesús y conscientes de nuestra responsabilidad como pastores de la Iglesia, deseamos compartir con ustedes en este tiempo de Cuaresma algunas reflexiones que brotan de la fe: «creemos, por eso hablamos» (2 Cor 4,13), y son fruto de nuestra respuesta al amor del Señor, pues «el amor de Cristo nos apremia» (2 Cor 4,14).

2. La Cuaresma es un tiempo de gracia para acoger el amor de Dios revelado en Cristo. Es un itinerario espiritual, personal y comunitario, para que el «amor acogido» se vuelva «amor donado» a los demás. La experiencia de ser amados por Dios es el primer paso para no excluir a los demás. Por eso la Cuaresma es para cada creyente y para cada comunidad cristiana un tiempo privilegiado para redescubrir la fuerza de «la fe que actúa a través del amor» (Gal 5,6). Es también un momento oportuno para renunciar a los ídolos que esclavizan nuestro corazón, entenebrecen nuestra mente y debilitan nuestra voluntad para buscar el bien de los demás.

«El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado» (Mc 2,27)

3. En una controversia con algunos grupos religiosos de la época que se escandalizaban de que los discípulos de Jesús arrancaran en día sábado espigas de los campos por donde pasaban, Jesús justifica la actuación de sus discípulos debido al hambre que tenían, enseñando así que toda estructura o normativa, incluso la más sagrada, debe comprenderse y vivirse en función del bien de la persona humana (cf. Mc 2,23-28). Para Jesús lo que cuenta es la persona: «El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado» (Mc 2,27). A los ojos de Dios no tiene valor una práctica religiosa indiferente y separada de las necesidades del ser humano, ni tienen sentido instituciones o estructuras que no respeten y promuevan la libertad y la dignidad de la persona humana.

«Cerrar los ojos ante el prójimo, nos convierte en ciegos ante Dios» (Deus caritas est, 16)

4. Jesús coloca a la persona humana en el centro del proyecto de Dios y de toda la actuación humana, personal y social. No podemos ser crueles, ni rígidos con los demás, ni mucho menos indiferentes ante sus necesidades y sufrimientos. El Papa nos ha recordado en su Mensaje de Cuaresma de este año cuál es la raíz de tantos males que deshumanizan nuestro corazón e imposibilitan la convivencia social: «Nos olvidamos de los demás, algo que Dios Padre no hace jamás. No nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen». La indiferencia y el egoísmo nos cierran el camino a la fe: «cerrar los ojos ante el prójimo, nos convierte en ciegos ante Dios» (Deus caritas est, 16). Al contrario, la práctica de la caridad eficaz y de la justicia verdadera es el más seguro camino para la experiencia de Dios: «El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro con Dios hasta el punto que quien no ama al hermano “camina en las tinieblas” (1 Jn 2,11)» (Evangelii Gaudium, 272).

5. No debemos olvidar que cada persona «es digna de nuestra entrega», que «merece nuestro cariño (…) y que alcanzamos la plenitud cuando rompemos las paredes y el corazón se nos llena de rostros y de nombres» (Evangelii Gaudium, 274). Recobremos el gozo de acercarnos a los demás, abramos los ojos para reconocer la dignidad de cada persona, perdonémonos mutuamente, compartamos lo que somos y lo que tenemos con todos, especialmente con quienes son más pobres y más sufren, comprometámonos a hacer más felices a todas las personas. Deberíamos andar por la vida preguntando, como Jesús, a cada persona: «¿Qué quieres que haga por ti?» (Mc 10,51). Una prueba de que hemos entrado en la dinámica del Reino de Dios está en que buscamos el bien de los demás, sin esperar nada a cambio, «como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga identidad» (Evangelii Gaudium, 269).

La centralidad de la persona humana en la vida social

6. El Concilio Vaticano II recordó la centralidad de la persona humana en la vida social: «El orden social (…) debe siempre derivar hacia el bien de las personas, ya que la ordenación de las cosas está sometido al orden de las personas y no al revés» (Gaudium et Spes, 26). Actualmente percibimos con preocupación que en nuestro país vamos perdiendo poco a poco el sentido de las personas y estamos permitiendo que por el desinterés y las ambiciones desmedidas, por intereses egoístas y mezquinos o por miedo, la realidad social se nos está yendo de las manos. Hay que prestar atención a muchos problemas, a tanto sufrimiento e injusticia, a través de diálogos francos y transparentes, aportando soluciones y comprometiéndonos a favor del bien común.

7. Es preocupante la indiferencia en que gran parte de nuestra sociedad ha caído frente a los graves problemas sociales y políticos del país; se ha generalizado un modo de hacer política en el que parece contar poco la cercanía al pueblo, el interés por resolver sus problemas reales y tomar en cuenta sus expectativas y opiniones; es grave también que la práctica política del país siga dominada por el olvido del bien común, la ambición, el autoritarismo, la ilegalidad y sobre todo por la corrupción, un gravísimo pecado, «que al final lo pagan los pobres» (Francisco, Homilía del 16.6.14); es alarmante también la poca sensibilidad de quienes gobiernan y de la sociedad en general ante la protesta y el dolor de tantas personas, entre ellos, ancianos, obreros, mujeres, jóvenes y campesinos, quienes claman justicia ante la violación de sus derechos. Es preocupante la presencia de grupos armados, no oficialmente identificados, en zonas rurales del país, a quienes no podemos ignorar ni desestimar. Nos estamos acostumbrando a actos de represión y de violencia criminal con claros matices de terrorismo, que han enlutado y puesto en zozobra a muchas familias y comunidades de zonas rurales, los cuales han quedado en una alarmante impunidad debido a que la Policía y el Ejército, cuya presencia muchas veces más bien crea pánico e inquietud entre la población, no han sabido dar una explicación aceptable de los hechos. Toda esta realidad debe llamarnos a la conversión del corazón, a nivel personal y social. Hay que volver a Dios, acogiendo el Evangelio de Cristo. Debemos superar el egoísmo y la indiferencia, redescubrir la fuerza del amor, llorar con quien llora y vencer al mal a fuerza de bien (cf. Rom 12,15.21).

Los grandes proyectos deben estar al servicio de la persona humana

8. Como pastores de la Iglesia vemos siempre con satisfacción acciones humanas realizadas en beneficio de la sociedad, incluidos los mega proyectos tecnológicos que impliquen la transformación razonable de la naturaleza y tendientes a superar el empobrecimiento de la población y el desarrollo del país. «Los esfuerzos realizados por el ser humano a lo largo de los siglos para mejorar su condición de vida, responden a la voluntad de Dios» (Gaudium et Spes, 34), que lo ha creado para conservar y transformar el mundo (Cf. Gen 1,26-27) y para que «lo gobernara con santidad y justicia» (Sab 9,13). Los cristianos «lejos de contraponer al poder de Dios, las conquistas humanas, como si fueran rival del Creador, están persuadidos de que las victorias de la humanidad son señal de la grandeza de Dios y fruto de sus inefables designios» (Gaudium et Spes, 34).

9. En nuestro país se pretende actualmente realizar un gigantesco proyecto tecnológico, que si quiere alcanzar el fin que asegura pretender conseguir, debe realizarse con un profundo sentido de responsabilidad de quienes lo promueven, primero ante Dios y ante la propia conciencia, pero también ante los pobres, ante las generaciones futuras y ante toda la humanidad (cf. Caritas in veritate, 48). Si este mega proyecto que afectará tan radicalmente la convivencia humana y el ambiente natural del país, quiere ser una verdadera obra de progreso a favor del bien común de Nicaragua, debe llevarse a cabo con visión de nación, con fundamento científico y perspectiva de desarrollo sostenible.

10. No entramos aquí en toda la problemática de tipo constitucional, jurídica, y tecnológica de tal proyecto, pues «la Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer» (Centesimus Annus, 43) y no pretende tampoco «de ninguna manera mezclarse con la política de los Estados» (Populorum Progessio, 13). Nos preocupa ciertamente la dimensión ecológica de este proyecto. Compartimos plenamente la convicción del Papa Francisco, quien desde el primer día de su ministerio invitó a los responsables de las naciones a que fueran «custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del medio ambiente» (Homilía de inicio de pontificado, 19.03.13), y ha enseñado que «uno de los desafíos más grandes de nuestra época es convertirnos a un desarrollo que sepa respetar la creación» (Discurso al mundo laboral y de la industria, Universidad de Molise, 5.07.14). Sin embargo queremos manifestar como pastores sobre todo nuestra preocupación por la gente, por el pueblo, por nuestras comunidades.

11. Nos preocupa el pueblo, los campesinos pobres y los medianos productores de la zona afectada por este proyecto, quienes viven con zozobra e incertidumbre de cara al futuro: no tienen certeza de que recibirán el precio justo por sus tierras; saben que pueden ser víctimas de desplazamientos forzosos; no saben adónde irán, pues no se conoce un plan de ordenamiento territorial que les asegure una organización laboral y social digna; sufrirán un radical desarraigo cultural y económico del mundo rural y laboral en que han vivido y perciben muy pocos y escasos beneficios para ellos. No dejamos de manifestar también nuestra preocupación pastoral a causa de la situación cultural y religiosa que puede crearse a causa de este mega proyecto en la zona afectada y en todo el país: el impacto debido a la presencia masiva de personas ajenas a nuestra cultura, historia, tradiciones y convicciones religiosas; las crisis y rupturas que se pueden presentar en tantas familias debido a los desplazamientos; los traumas psicológicos que este proyecto ya está causando debido al temor y a la incertidumbre en ancianos, niños y jóvenes; la determinación firme de la población afectada a defender sus territorios y la soberanía nacional, a cualquier costo, lo que podría desatar indeseados conflictos armados; etc.

12. Este proyecto sería un bien para el país sólo a condición de que se hagan serios y profundos estudios científicos que aseguren la factibilidad de la obra a nivel ecológico y económico, que se actúe con la debida transparencia y legalidad, que se ofrezca la suficiente información verídica a la población, que se promuevan debates abiertos con diferentes sectores sociales y científicos y, sobre todo, que se respete el derecho y la dignidad de las poblaciones más directamente afectadas. Esto exige racionalidad científica e integridad moral, mucho diálogo y total transparencia; pero sobre todo recta conciencia y espíritu de caridad. «El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y políticos que sientan fuertemente en su conciencia el llamado al bien común» (Caritas in veritate, 71). Requiere sobre todo poner a la persona humana en el centro de todo. No hay que olvidar que no basta progresar desde el punto de vista económico y tecnológico. Hay que tener presente que la riqueza puede crecer en términos absolutos y hacer que aumenten las desigualdades sociales. La misma historia enseña que salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona necesariamente la problemática compleja de la promoción del ser humano, que puede, no sólo volver a ser víctima de antiguas formas de explotación, sino de nuevas formas de crecimiento económico injusto, marcado por desviaciones y desequilibrios a causa de intereses geopolíticos y corporativos, que no se interesan ni por el derecho ni por la dignidad de las personas y de las comunidades (cf. Caritas in veritate, 22-23).

«No se puede servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24)

13. Para Jesús la riqueza, el dinero, la ganancia económica es un amo, un ídolo auténtico que puede apartar al ser humano del único Señor, que es Dios. La excesiva preocupación por la riqueza nos deshumaniza, al volvernos esclavos de la ambición y del deseo de tener siempre más; nos convierte en idólatras que ponemos nuestras seguridades en lo que no es Dios y propicia fuertemente la indiferencia ante las necesidades de los demás. En esta Cuaresma deberíamos todos ponernos en un camino de liberación del corazón frente a la tentación de poseer y acumular, para poder tener –como nos ha pedido el Papa en su Mensaje de este año– un «corazón que se deje impregnar por el Espíritu y se deje guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas; un corazón pobre, que conoce su propias pobrezas y lo da todo por el otro».

14. Para poder superar la globalización de la indiferencia debemos liberarnos del dominio que ejerce la riqueza sobre cada quien y sobre la sociedad. El Papa Francisco define la esclavitud del dinero como «la negación de la primacía del ser humano». (Evangelii Gaudium, 55). Volvernos a Dios exige renunciar al ídolo del dinero y volvernos con misericordia hacia los pobres, hacia los que menos tienen, hacia aquellos por quienes nadie se interesa y por quienes nadie habla. En este sentido el Papa Francisco ha citado unas célebres palabras de San Juan Crisóstomo: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos» (Evangelii Gaudium, 57). Una de las tentaciones a vencer en esta Cuaresma en Nicaragua es la de dejar de ser simples «espectadores de la realidad», viviendo esclavos de la consigna «sálvese quien pueda» y siendo cómplices de la «globalización de la indiferencia». Cada quien debe hacer el esfuerzo por recobrar la capacidad de interesarse por los otros, por quienes conviven más cerca de nosotros, en la familia y en los lugares de trabajo, y por esa inmensa cantidad de ancianos, niños, enfermos, hombres y mujeres empobrecidos o privados de libertad, que pueblan nuestra sociedad y a quienes debemos acercarnos con misericordia y ternura volviéndonos sus «prójimos» (cf. Lc 10,29-37).

15. No es que los bienes de este mundo, el dinero o la riqueza sean realidades negativas en sí mismas. Se vuelven ídolos mortíferos cuando se vuelven contra el ser humano y lo esclavizan, lo destruyen y lo hacen agente de injusticia. La idolatría del dinero está a la raíz de las ambiciones desmedidas de poder y de las desigualdades económicas, la evasión fiscal, el servilismo, el «cáncer social» de la corrupción (Evangelii Gaudium, 60), la compra y venta de conciencias, etc. Cuando la riqueza reina en nuestro corazón nos hace además insensibles ante las necesidades de las grandes mayorías empobrecidas. Sin embargo, siempre será una exigencia evangélica de primer orden la preocupación privilegiada por los pobres, preferidos por Jesús (cf. Mt 25,31-46), no sólo como promoción o asistencialismo, sino como «atención amante», como «inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual buscar efectivamente su bien» (Evangelii Gaudium, 200). La Cuaresma es un tiempo propicio para educar el corazón y el espíritu en la libertad interior y la renuncia al ídolo de la riqueza.

16. A nivel social y político se debe superar la mentalidad que concibe al Estado como un organismo administrativo cuyo objetivo principal es la de facilitar el bienestar de los mercados financieros y el crecimiento del gran capital. Esta mentalidad hace que «se instaure una tiranía invisible (…), que impone, de forma unilateral e implacable sus leyes y reglas» (Evangelii Gaudium, 57). En este ordenamiento social y político las personas y sobre todo los pobres son algo secundario. Desde esta perspectiva la economía de mercado se vuelve el sistema normativo e institucional que rige la vida de toda la población. El Papa Francisco ha comparado este fetichismo de la riqueza y esta dictadura de una economía sin rostro y sin un verdadero objeto humano con la adoración del antiguo becerro de oro (cf. Evangelii Gaudium, 55).
17. No es la gente, la organización social, la democracia, las leyes laborales, la educación, las instituciones estatales y los proyectos gubernamentales, etc., quienes deben doblegarse ante el crecimiento económico y la producción de capital, sino al revés. «¡El dinero debe servir y no gobernar!» (Evangelii Gaudium, 58). No se debe olvidar que «el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el ser humano, la persona en su integridad, pues es él el centro y el fin de toda la vida económica y social» (Caritas in veritate, 25). El crecimiento económico, considerado en sí mismo, liberado de toda ética y de todo compromiso por la justicia y por los pobres, por la institucionalidad democrática y por la paz, no logra por sí mismo mayor inclusión social o equidad en el mundo. Cuando la riqueza se vuelve un dios, cuando hay personas y grupos que se aferran al poder por ansias de riqueza, cuando la situación política se acepta sumisamente y no se cuestiona aunque sea injusta, simplemente porque facilita la economía de mercado y el acumular dinero, cuando «los excluidos siguen esperando» (Evangelii Gaudium, 54), la sociedad se corrompe y se deshumaniza. Entonces, «casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe» (Evangelii Gaudium, 54).
Conclusión
18. Vivamos esta Cuaresma como un camino de liberación interior para ser capaces de amar con generosidad y eficacia, con misericordia y ternura, para poder superar la tentación de la indiferencia y del egoísmo ante el dolor ajeno. Para ello tenemos que abrirnos al amor y a la gracia de Dios. Jesús nos ha enseñado que sin él no podemos hacer nada (cf. Jn 15,5). Hay que orar incesantemente, personal y comunitariamente, día a día, como nos enseñó Jesús (Lc 18,1). En la oración acogeremos el don del amor de Dios, para comprometernos a vivir según el Evangelio con  la fuerza de «la fe que actúa a través del amor» (Gal 5,6), convirtiéndonos así en «islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia» (Mensaje de Francisco para la Cuaresma 2015). De modo especial invitamos a todas nuestras comunidades a participar con la oración los días 13 y 14 de marzo en la iniciativa del Papa Francisco: «24 horas para el Señor». Que María Virgen, la Inmaculada Concepción, Madre de Nicaragua, nos acompañe con su intercesión y su protección maternal en nuestro camino hacia la Pascua.

8 de marzo de 2015

III Domingo de Cuaresma

Venezuela: cuando la sedición se llama democracia



Marcos Roitman Rosenmann


La semejanza entre las estrategias desestabilizadoras articuladas por la derecha en Chile durante el gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973) y las actuales políticas tendientes a derrocar el gobierno democrático del presidente Nicolás Maduro hacen pensar en un manual para romper el orden constitucional afincado en la desestabilización. Si Richard Nixon, el presidente republicano estadunidense de la época, planteó hacer estallar la economía chilena en sus cimientos, Kissinger, su secretario de Estado, fue más osado al afirmar que Estados Unidos no abandonaría a sus aliados en Chile por la irresponsabilidad de un pueblo que votó mal eligiendo un presidente de izquierdas. Hoy, Barack Obama continúa dicha tradición con su secretario de Estado, John Kerry, quien presenta el gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela como un peligro para la democracia en la región, identificándolo como un portaviones del crimen organizado, el narcotráfico y los enemigos de occidente. Sus palabras no dejan sombra a la duda: Venezuela continúa avanzando por la dirección equivocada y tomando las decisiones incorrectas. Estamos trabajando con los dirigentes de la oposición para la defensa de la democracia en Venezuela. Estamos trabajando en este momento con el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento del Tesoro para implementar las previsiones de la ley de sanciones y nos estamos moviendo lo más rápido posible. He elevado el problema sobre Venezuela a los líderes de la región.

Entre Nixon y Obama, Kissinger y Kerry, han transcurrido 40 años, pero Estados Unidos no renuncia a intervenir en los países latinoamericanos para mantener su Pax Americana. Nunca ha dejado de financiar a la burguesía local y sus organizaciones políticas, partidos, sindicatos, movimientos sociales y grupos paramilitares en su objetivo de torcer la voluntad democrática de los pueblos que se dan gobiernos antimperialistas contrarios a sus intereses.

Sin embargo, no es fácil crear un estado de caos interno y una correlación de fuerzas internacional que avale una acción golpista. Para ello hace falta combinar factores como el descontento, potenciar la violencia social, generar miedo, paralizar la vida cotidiana y transformarla en un infierno. Los mecanismos habituales han sido el desabasto, el mercado negro, la inflación, la violencia callejera, el bloqueo de carreteras, el acaparamiento y una campaña desinformativa de comunicación social tendiente a justificar una intervención salvadora de la patria. Requieren tiempo y desgastar las bases sociales de los gobiernos populares. En países dependientes, donde las multinacionales controlan monopólicamente sectores claves como el farmacéutico, el alimentario, repuestos automotrices y bienes de consumo, es fácil provocar el desabasto. Basta con no importar medicinas, jabón, pasta de dientes, baterías para coches, bombillas, neumáticos, leche, papel, el más insignificante tornillo, aparatos electrónicos, etcétera. Además, se acompaña el bloqueo de exigencias poco frecuentes en las relaciones económicas internacionales, como es el pago al contado. Una forma de estrangulamiento que favorece el mercado negro de dólares.

Construir una realidad caracterizada por una represión a los partidos opositores, la detención de sus dirigentes, requiere una coyuntura internacional favorable a tal discurso. Se busca identificar a sus dirigentes como perseguidos, maltratados y vulnerados en sus libertades. Unos mártires de la democracia. Igualmente ocurrió en Chile. Sus hacedores coinciden, son los grupos empresariales, la burguesía local, la oligarquía terrateniente y el capital financiero, cuyos intereses están inmersos en la trasnacionalización productiva neoliberal. Si algo tienen en común las clases dominantes latinoamericanas es su imbricado sistema de alianzas y su total desprecio por las formas democráticas de ejercicio del poder.

Sin embargo, partidos políticos y gobiernos del llamado mundo libre sucumben a los cantos de sirenas de la oposición golpista en Venezuela. Resulta curioso que en España, donde se ha desarrollado una virulenta campaña contra el gobierno del presidente Maduro, se suman voces, desde el Partido Popular hasta Podemos, cuyo secretario general, Pablo Iglesias, rompe una lanza en favor del alcalde de Caracas, considerando su detención un acto desproporcionado. La cárcel, subraya, no es un sitio para un alcalde electo (sic).

Es menester recordar que en Chile, durante el último año del gobierno de la Unidad Popular, los cargos públicos de la derecha, alcaldes, diputados, senadores, actuaron en la trama civil del golpe y muchos salieron al extranjero acusando al gobierno de Salvador Allende de perseguirlos. El caso más renombrado recae en la figura del secretario general de Patria y Libertad, Pablo Rodríguez Grez, posteriormente ministro de la dictadura y abogado de Pinochet. Grez decidió autoexiliarse en Ecuador, en julio de 1973, al considerarse perseguido por el gobierno de la Unidad Popular. En su favor se desplegó una campaña internacional, coincidente con la orden de búsqueda y captura por su participación en el intento de golpe de Estado del 29 de junio de 1973. Fueron muchas las personas que se prestaron al juego y se sumaron a las políticas golpistas bajo el cartel de sufrir persecución ideológica. La historia los ubica como organizadores del golpe de Estado.

Hoy, el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por participar en otra trama frustrada de golpe de Estado, es presentado al mundo como un mártir de la democracia, pero pocos recuerdan su pasado. Primero en 1992, como gobernador de Acción Democrática en el distrito federal, reprimiendo los movimientos democráticos. En 2002, tras el triunfo de Hugo Chávez, sumándose al golpe cívico-militar. En 2004, gestionando el paro empresarial-petrolero. En 2005, negando legitimidad a las elecciones generales y cuestionando los resultados del referendo revocatorio. Ya en 2014 se suma a Leopoldo López y Corina Machado al pusch conocido como La salida. Hoy es necesario recordar las estrategias desestabilizadoras, sus aliados políticos internacionales y los medios de comunicación que avalan la mentira.

Guatemala: Dos periodistas asesinados, uno herido



12 de marzo de 2015 - PEN Internacional se une con el Centro PEN Guatemala en condenar el asesinato de Danilo López, corresponsal de La Prensa, muerto a tiros junto con el periodista de Radio Nuevo Mundo, Federico Salazar, el 10 de marzo de 2015. En medio de preocupaciones que los dos periodistas fueron atacados por su labor periodística, PEN exige a las autoridades guatemaltecas llevar a cabo una investigación rápida y exhaustiva de estos asesinatos – y de todos los demás asesinatos de periodistas en el país que siguen sin resolver – y llevar a los perpetradores ante la justicia.



“Hechos como estos que van contra la libertad de expresión, derecho universal protegido en nuestra Magna Carta, enlutan al periodismo nacional y a toda la sociedad nacional, por lo que plenamente indignados exigimos de las autoridades correspondientes el esclarecimiento debido, la captura de los responsables y su castigo.” PEN Guatemala



De acuerdo con informes de prensa, dos asaltantes en motocicleta llevaron a cabo el tiroteo en el Parque Central de Mazatenango, departamento de Suchitepéquez. Marvin Túnchez, periodista con emisora de televisión cable Óptimo 23, resultó herido durante el ataque. Túnchez está actualmente en el hospital donde está recibiendo tratamiento por una herida de bala en el brazo. A PEN le preocupan los informes que Túnchez no haya sido proporcionado protección de la policía mientras esté en el hospital. La Policía Nacional Civil detuvo a uno de dos sospechosos unas cuatro horas después del incidente.



López, fundador de la Asociación de Periodistas de Suchitepéquez, había trabajado por Prensa Libre por ocho años, durante lo cual cubría temas de política, incluso la corrupción, sucesos y deporte, por lo cual había recibido amenazas y enfrentado acoso de manos de funcionarios locales, según se informa. En las semanas previas a su muerte, López publicó denuncias de la corrupción de funcionarios públicos en redes sociales.



Para leer la declaración del Centro PEN Guatemala, haga clic aquí



Para más información, por favor, contacte con Tamsin Mitchell en el Comité de Escritores en Prisión: PEN International, Brownlow House, 50-51 High Holborn, London WC1V 6ER. Teléfono: +44 (0) 207 405 0338 Fax +44 (0) 207 405 0339. Correo electrónico: tamsin.mitchell@pen-international.org

lunes, 9 de marzo de 2015

El testimonio de Tito Castillo



La profundización en aspectos económicos, políticos y sociales, en diversas épocas de nuestra historia, han sido en Ernesto Castillo Martínez no únicamente una afición, sino una rigurosa devoción y hasta adicción, que lo ha llevado a utilizar con singular acierto diversos géneros, como el anecdótico, tan presente y ameno en los dos volúmenes de Historias no contadas o a medio contar (CNE, 1999), en los que emprende un recorrido que pareciera lindar con la ficción, que a manera de pequeñas narraciones cautivan al lector y lo inducen a un conocimiento más profundo de nuestra historia: a la lectura y análisis al que todos nos debemos, para ir sacando conclusiones, de si a los comienzos de este nuevo siglo, algo útil hemos aprendido para avanzar, o si la historia se quedó inmóvil en el siglo anterior.



Otro género –dentro del contexto histórico al que nos referimos- es el epistolar, donde asume la personalidad del Prof. José de la Cruz Pérez, para escribirle, respetuosa y didácticamente a doña Violeta, en Mis Cartas a la Presidenta (CIRA, 2002), en las que hay un manejo magistral de la ironía. En la Nueva Era, de don Enrique Bolaños, algo parecido quiso hacer al escribirle a doña Lila T., para que aconsejara a don Enrique, pero desistió en el camino, y desde luego que ni intentó enviarle cartas a los presidentes Arnoldo Alemán, o a Daniel Ortega. Otros fueron los mensajes a dichos personajes y, sobre todo al pueblo nicaragüense, expresados en ensayos y opiniones en este libro, al que, como se ve, llega respaldado y enriquecido por los dos libros de historia citados, y por el ejercicio intelectual y literario de otros dos libros: Introducción al Derecho, que dado el comportamiento de magistrados y jueces hoy en día, bien pudiera ser el primer volumen de su libro “De ayer y de siempre”, libro sobre mitos y leyendas.



Ensayos y opiniones sobre la realidad nicaragüense, está dividido, como lo explica el autor en su Introducción, en esas dos secciones, ensayos y opiniones, ya que, como afirma Frances Kinloch (Identidad y Cultura Política): “Todo conocimiento histórico se construye sobre bases asentadas pacientemente por los estudiosos de nuestro pasado que nos han precedido en este oficio”. Y en cuanto a la actualidad, sé que Tito –como periodistas que fuimos cuando publicábamos el semanarioTESTIMONIO- siempre ha sido un historiador en constante movimiento, y es por ello, por lo que aquí leo y por lo que hoy nos toca vivir, que siento como que estamos empantanados en la historia inmóvil de que hablaba. Somos, para el poder, ciudadanos sin categoría, al parecer irredentos, irredimibles e indefensos, a quienes históricamente, con una voracidad sin límites, nos engullen pactos, caudillos y dictadores. Porque la historia tiene también que moverse y ser fuente de aprendizaje para no seguir cometiendo, época tras época, los mismos errores, ya que el aprendizaje es sabiduría y libertad.

Actualmente, todo es como si la historia nos condujera, en un remolino en la tasa de un inodoro nacional, que en vez de agua tiene horas, días y años, hacia el mismo hoyo, para volver a ascender otra vez y descubrir que, pese a tantas guerras, muertos, héroes y mártires, nos encontramos en el mismo punto de partida. Volvemos al hoyo del que creíamos haber salido, engañados o ahogados en nuestras propias ilusiones, junto con el propio José Coronel Urtecho en su esperanzado gran poema No volverá el pasado. Y el pasado volvió. En su Introducción a Reflexiones sobre la Historia de Nicaragua, del mismo JCU (Fundación VIDA, 2001), Frances Kinloch Tijerino escribió: “Cuando la historia se hace presente en la mentalidad de una nación, se vuelve un elemento vivo de su cultura. Por el contrario, la falta de ese acervo imprescindible, como cuadro de referencia, aumenta la desorientación individual y colectiva, no sólo sobre el pasado sino sobre los mismos problemas del presente”.



En ese sentido, la intención de Ensayos y opiniones sobre la realidad nicaragüense es dar movimiento a la historia e inducirnos a salir del hoyo. Darnos un elemento vivo de nuestra cultura. En La Justicia y el Pensamiento de Xabier Gorostiaga –ensayo incluido en este libro- el inolvidable jesuita, cariñosamente llamado Pitorro, dice: “Es posible (otro mundo), y lo vamos a hacer. Es decir, que no sólo es posible sino que es una necesidad y el gran reto es cómo, desde la gran diversidad, desde los distintos sectores se crea ese factor catalizador… No usando el poder de las armas, sino el poder de la ética y la fraternidad. Ése es el gran reto”.



Hace unos pocos años, no podía imaginarme que otra Iglesia Católica, por verdadera, como quienes dirigíamos TESTIMONIO la concebíamos, podía ser posible. El Papa Francisco, al decir de Ernesto Cardenal convertido en párroco del mundo, hará profética la esperanza de Xabier Gorostiaga, y es POSIBLE que dicha profecía alcance a su Nicaragua: “Me enamoré de Nicaragua casi desde el primer momento y seguiré vinculado a mi nueva patria, no importa donde este errático destino de los designios de Dios me lleve…”



En ese texto, Xabier Gorostiaga nos plantea el reto de un diálogo global.



José María Valverde, en su Diccionario de Historia, escribe: “En conjunto, a lo que más aspira este diccionario es a sugerir que hoy en día la historia quiere ser “global”, incluyendo la economía, la manera de pensar, la ciencia, la técnica, los movimientos religiosos, la vida cotidiana con sus usos y consumos, las diferencias entre hombres y mujeres…”.



En su Introducción, Tito nos invita “a examinar científicamente los hechos históricos”. ¿Pero cuál es la consecuencia de esta reflexión? Al respecto me permito citar el final del prólogo de Vida y muerte de las ideas, de José María Valverde: “A pesar de todo, no sacamos ninguna consecuencia pesimista ni optimista hacia el porvenir de la mente y la palabra, limitándonos a invocar la coplilla machadiana:



Confiamos

en que no será verdad

nada de lo que pensamos.



LUIS ROCHA



“Extremadura”, Masatepe, 30 de enero de 2014.



Adendum



Releída la anterior presentación al libro de Tito, me resulta agobiante comprobar en la penumbra de nuestra historia actual, que no hemos llegado a nuevo siglo alguno; que la historia no únicamente se ha quedado inmóvil, sino que retrocedido y es producto de una deliberada involución incubada en la codicia, la corrupción y el mesianismo de quienes nos oprimen, y que ya ni siquiera podemos asirnos a la copla de Antonio Machado, porque ya no podemos confiar en que no será verdad/ nada de lo que pensamos. ¿Por qué? Ya lo dijo Gabriel Celaya: Porque vivimos a golpes, porque/ apenas si nos dejan/ decir que somos quien somos,/… Estamos tocando el fondo.

Al hacer un examen científico de los hechos históricos de Nicaragua, tal y como pedía su autor, me encuentro que el propósito de este libro es encontrar una salida al caos imperante. Partiendo de ese postulado, es obvio que una revisión crítica de nuestra historia, siempre será actual, pues toda revisión o rectificación de los errores pasados, no es una potestad de caudillos sino que del pueblo: La historia que nos pertenece y está por hacerse entre todos nosotros, los que vivimos a golpes, y que sí diremos quiénes somos. Pero eso sí, nunca como ahora la historia de nuestra patria se ha visto tan distorsionada e irrespetada, y nunca como ahora nuestra patria ha estado tan descaradamente puesta a la venta, y nunca como hoy tan impunemente las instituciones, en su momento pensadas en democracia para protegernos y defender nuestra soberanía, han sido tan desvirtuadas en su esencia, hasta convertir a sus directores en una especie de sicarios uniformados, comprometidos en perpetuar a una familia en el poder, y luchar contra el pueblo para que se cumpla la voluntad de los poderosos.

Cuando el 23 de Febrero del corriente Sergio Ramírez recibió el Premio Internacional Carlos Fuentes, al referirse a todos aquellos que en diferentes épocas fueron acogidos por México, dijo: “El general Sandino el primero de ellos, escritor a su manera, que iluminó en las hermosas palabras de sus cartas y manifiestos su hazaña de defender la soberanía de mi patria, tantas veces puesta en riesgo y tantas veces mancillada por potencias extranjeras, de un siglo a otro siglo; una historia que parece una rueda que gira cada vez bajo un nuevo impulso, para regresar siempre al mismo lugar.” Y más adelante, expresa: “Fui protagonista en mi patria de una revolución triunfante, y puedo decir que la de hoy no es una violencia que busca transformar la sociedad para hacerla más justa, sino una violencia criminal, para envilecerla. Pero tiene la misma raíz, porque se alimenta de la pobreza. Para entrar en el siglo veintiuno, debemos dejar atrás primero el siglo diecinueve.”

El domingo pasado, en EL ARENAL (Masatepe), Mónica López nos hizo una magistral exposición sobre la burla con alevosía y ventaja que ha sido, desde su gestación amparada en las sombras de la ambición, y lo es actualmente emergiendo desde ese pantano sinuoso e incomprensible en donde se incuba, el proyecto del Canal Interoceánico. Decía Mónica que más de 70,000 campesinos y pobladores han protagonizado 30 marchas de protesta en diferentes partes del país, en tan solo 5 meses. Una más tendríamos que agregar, con la del domingo pasado en Punta Gorda, a la que asistieron ocho mil personas. En su “cartilla de la dignidad”, así llamada por mí, que es un breve documento de imprescindible lectura que ella ha titulado “Diez verdades sobre la promesa del Gran Canal”, entre esas verdades que no voy a cometer el abuso de resumir, dice:

“El poder, concentrado en la figura de la pareja presidencial ha logrado imponer la opinión sumisa de que el Canal Interoceánico y su caporal, esta vez chino, trae consigo el mágico hechizo que pondrá fin a los problemas históricos del país. Desde hace dos años, diría yo, se puso en marcha un deliberado proceso de fetichización llamado el “Gran Canal Interoceánico”. Trama de la intoxicación de la palabra y la comunicación, de aturdimiento y sumisión de conciencias, en esta Nicaragua convertida hoy, en una especie de “prisión invisible”, sin muros, ni puertas.”

Las diez verdades, razonadas una a una, constituyen un recorrido didáctico por nuestra tragedia. Algunos de quienes estaban en EL ARENAL, expresaron su frustración y desesperación. Pero esa sensación, concluimos poco después, es el primer paso para no ser indiferentes. Este importante paso se logra también con la lectura del libro de Tito, pues como ya cité de Frances Kinloch, se hace presente la historia en nuestra mentalidad de nación, para que no aumente “la desorientación individual y colectiva, no sólo sobre el pasado sino sobre los mismos problemas del presente.”

La historia nos está enseñando que debemos de proteger nuestra existencia ciudadana, alcanzando la fraternidad de sabernos todos nicaragüenses, con el convencimiento, por ejemplo, de que gracias a que El Tule, Nueva Guinea, Ometepe, San Miguelito, Punta Gorda, y todas las comunidades campesinas que no agachan la cabeza, y que precisamente por saber que estamos tocando el fondo , la levantan con la dignidad de los hombres libres, nunca seremos esclavos, nunca nos despojarán con argucias o seremos desheredados de lo que nos pertenece.

Disculpen, pero esta nueva historia no aparece formalmente en el libro de Tito, pero ahí está en cuanto ha sucedido y tenemos que aprender. Sucediendo lo que está sucediendo, no podía menos que referirme, a este apocalipsis social, político, ecológico y cultural. Un apocalipsis que nos está forzando a evadirnos, cueste lo que cueste, de esta “prisión invisible” a que se refería Mónica, y que a no pocos los hace pensar en la guerra. Esa es la dura realidad. En mi caso, todavía espero que encontremos una forma colectiva de apostar por la civilización contra la barbarie; por una esperanza beligerante hecha realidad, contra el desconsuelo de quien se resigna. Es lo que concluyo y quiero, pero hasta temo que mi deseo sea pura retórica. Pero eso sí, diría, como dice Tito Castillo, que “Se trata pues, de recuperar para la inmensa mayoría de los nicaragüenses el derecho efectivo de no tener que vivir en condiciones que nos obliguen a ser menos hombres.” Menos mujeres.

Palabras en la presentación del libro Ensayos y opiniones sobre la realidad nicaragüense de Ernesto Tito Castillo. “Extremadura”, Masatepe, 2 de marzo de 2015.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Falleció el poeta José Luis Moreno del Toro



Hemos conocido del lamentable fallecimiento, en la mañana de ayer domingo 1ro de marzo de 2015, del destacado poeta y narrador José Luis Moreno del Toro. En nombre de la Asociación de Escritores de la UNEAC expresamos nuestro más sentido dolor por la pérdida del entrañable amigo y compañero, a la vez que transmitimos nuestro pésame a familiares y amigos.

Nació en Holguín en 1943. Médico de profesión, ejerció como profesor de cirugía general en el Hospital Universitario “General Calixto García”, de La Habana, hasta su desaparición física. 

Como miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y de esta Asociación, fue, además de un reconocido escritor, un activo promotor de la cultura de la nación, especialmente de su poesía. Recibió la Distinción por la Cultura Nacional de la República de Cuba (1993), El Hacha de Holguín(1993), Ciudadano Honorífico de Colombia (1997), El Escudo de la Ciudad de Gibara (1995), entre otros reconocimientos. Presidió la cátedra de Cultura Cubana del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. 

Entre otros libros publicó los siguientes poemarios: Carta (1983), Va pue… Poemas casi nicaragüenses(1986), Beber de la lluvia (1988), Poemas de Granada, Granada, España (1994), Otras formas del insomnio, Medellín, Colombia (1996), La otra mordida de la manzana, Medellín, Colombia (1997),Cantigas Salvadas (2000), Agualuna del Otoño (2002), Violeta ya no vive aquí (2003) y la antología Mar de Leva en el 2007. 

Sus poemas fueron traducidos a varios idiomas. Su relato Flor de Pino, publicado en Nicaragua en 1984, fue llevado al cine por la realizadora Laura López y recibió premios internacionales en festivales de cine y televisión. Su obra también fue musicalizada, entre la que se destaca su poema Si yo fuera mayo, cuya música fue compuesta por José Antonio Quesada y Martha Campos, con arreglo de Pepe Ordaz e interpretada por Sara González. El 15 de noviembre de 2013, en ocasión de su 70 cumpleaños, la Asociación de Escritores lo homenajeó con el estreno en la sala Rubén Martínez Villena del documental Un hombre muy simple, del realizador Idalberto Betancourt Cordero, dedicado a su vida y a su obra.

“Ni el poeta encontró al médico, ni el médico encontró al poeta. El poeta y el médico se encontraron en un cruce de caminos”, con estas palabras de Moreno se inicia el documental, en el que confiesa haber tenido momentos de mucha felicidad en su vida: “La felicidad se escribe con letra grande, de molde… no es algo que se alcanza, sino algo a donde uno va”. En uno de sus poemas escribió que la felicidad “no es una estrella azul en el horizonte, sino el largo camino hacia ella”.