El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

lunes, 12 de enero de 2015

Rubén Darío, las crónicas de un "curioso voraz"

Por Jorge Boccanera

El libro Rubén Darío. Viajes de un cosmopolita extremo, prólogo y selección de la ensayista Graciela Montaldo, es el relato de una mirada; la de un hombre-enciclopedia que en su tránsito por el mundo ve, asocia, analiza y cuenta con una prosa repujada, sensual y sonora, un tránsito que incluye desde dato erudito a la minucia de una receta de cocina.




Estas crónicas (Fondo de Cultura Económica) escritas para medios latinoamericanos entre 1888 y 1918 y que parten del monólogo para buscar un interlocutor próximo "e involucrarlo en su experiencia", según la compiladora, acercan un retrato del Darío viajero y también del hombre político, mordaz, gozador contradictorio. 

Montaldo, profesora en Columbia University, especialista en culturas latinoamericanas modernas, autora entre otros libros de Zonas ciegas y Ficciones culturales y fábulas de identidad en América Latina, mantuvo este dialogo con Télam.

Telam: Usted ve en Darío un "interlocutor absoluto" y "curioso voraz"¿Fue un flâneur, un viajero que enlazó saber y aventura?
Graciela Montaldo: Me gustaría considerar el cosmopolitismo, el viaje, la flânerie en el marco de los cambios que se estaban produciendo en el mundo. Darío es el ejemplo perfecto del escritor "moderno" que surge en el cambio de siglo, el. No es un artista confinado a su biblioteca sino que se instala en el mundo, en el espacio público. Su literatura está llena de referencias culturales, su poesía es completamente "libresca" pero él es el poeta que saca su biblioteca a la calle.

T: ¿Qué define su mirada como viajero?
M: Darío mira "todo"; lo nuevo lo atraía. Lo que define su mirada de viajero es el interés en descubrir las nuevas experiencias de la vida moderna. Algunos viajeros de la época ven solamente lo exótico, otros solamente lo igual, él coloca su mirada en la mitad; ve un mundo (específicamente el europeo) cruzado por nuevas prácticas y, especialmente, por las nuevas experiencias de la cultura masiva.
Le interesan los nuevos bailes, los espectáculos, los cambios urbanos, la vida en el espacio público, la moda. Cualquier novedad le pareció digna de la escritura, desde la ópera a los espectáculos de circo. 

T: Darío fue precoz en todo, empieza a viajar a los 15 años… 
M: Fue un curioso abierto a la novedad, interesado en ir más allá del provincialismo al que estaba condenado en Nicaragua. Sintió que su tradición era el universo, que todo le pertenecía. En ese sentido, la precocidad de su escritura y la de sus viajes le crearon las condiciones para desarrollarse temprano en el mundo moderno. Y le posibilitaron conexiones muy estrechas con políticos, artistas e intelectuales. 

T: ¿Influyeron en su obra poética sus traslados continuos?
M: Darío era un cosmopolita antes de salir de Nicaragua, pues era cosmopolita su deseo de conocer el mundo, experimentar la inestabilidad de la vida moderna en las grandes ciudades que comenzaban a ser espacios de novedades técnicas, visuales, sociales. Experimentó esa pasión viajera leyendo todo lo que se le ponía a mano, para conocer otras culturas, en la lengua que empezaba a ser universal, la de la modernidad. 

Apenas tuvo oportunidad, comenzaron los desplazamientos por América Central, Sudamérica, Estados Unidos y Europa. Escribió casi toda su obra en medio de esos desplazamientos, por lo tanto, no se la puede separar de los viajes. 

T: El lenguaje del escritor nicaragüense es brillante, holgado, plástico; ¿cómo caracterizaría su particular estilo de cronista? 
-M: La crítica y las lecturas de todo el siglo XX canonizaron a Darío como poeta y trazaron una línea divisoria con el resto de su producción, dándole un lugar secundario a su obra periodística. Sin embargo, dos tercios de su obra total está compuesta por crónicas que escribió a pedido de diferentes periódicos, especialmente para La Nación de Argentina. 

Es inevitable pensar que su escritura poética no puede separarse de la periodística. Más que el estilo quisiera caracterizar esa nueva condición de la escritura moderna: Darío se inscribe al mismo tiempo en la tradición letrada, libresca, y en la nueva escritura de los medios que empiezan a ser masivos; reconoce temprano que la novedad cultural pasa por la cultura masiva; lejos de rechazarla la reconoce como un problema para los artistas y de ese problema deriva la novedad de su escritura.

T: Darío es crítico sobre la banalidad del mundo burgués, la iglesia y sobre todo el avance expansionista de Estados Unidos...
M: Admirador de Europa (especialmente de Francia) cuando llega a Nueva York se deslumbra, es la ciudad más moderna que conoce. Allí reconoce los síntomas más problemáticos de la modernidad: el poder del dinero, la mercantilización de todos los aspectos de la experiencia. Y esa otra modernidad, la del dinero, le disgusta.

T: Hay en las crónicas un ojo alerta a la presencia femenina, un erotismo latente, aunque sobre el tema se muestra contradictorio… 
M: Las mujeres constituyen uno de los grandes problemas del cambio de siglo, porque es el momento de su emancipación. Su cambio de lugar social y político despierta ansiedades, terrores y respuestas de todo tipo. Sus "contradicciones" al respecto son las mismas de buena parte de la sociedad. Se ve la emancipación de la mujer como un avance moderno y también como la evidente pérdida del poder y la hegemonía masculina.

viernes, 2 de enero de 2015

LAS NAVIDADES DE ORTEGA

Las navidades en todas partes del mundo, donde la gente reconoce estos días como la fecha del nacimiento del Niño Jesús, están cargadas de simbolismos que expresan Paz, Felicidad, Amor y Alegría; son días para poder compartir lo mucho o poco con los amigos y familiares y desearles a propios y extraños Feliz Navidad, expresión que denota un sentimiento profundo de cariño, respeto, solidaridad y deseos de bienaventuranzas. En los lugares donde reina la democracia, que nunca y en ningún lugar es perfecta, los ciudadanos disfrutan a plenitud estas fiestas porque saben que el gobierno respeta la intimidad de estas celebraciones y trata de no entorpecerlas.


Pero existen países, como el nuestro, en los que el gobierno de turno se asume como dueño absoluto de la verdad absoluta, se consideran elegidos por una voluntad divina que solo ellos conocen o entienden, para hacer y deshacer con la vida, hacienda y creencias del pueblo y creen que lo que es bueno para ellos es bueno para el resto del país. Son los farsantes de siempre, los manipuladores de los símbolos religiosos más queridos por los creyentes, los que comen santos y defecan diablos, los que engañan, los ilusionistas y encantadores de serpientes que se aprovechan de los incautos, de los que nada tienen y viven de las esperanzas, de las ilusiones y de las mentiras que les venden con bonitos adornos.


Quieren hacernos creer que son devotos marianos, cuando todos sabemos lo que en realidad son: sincretistas y oscuros esotéricos. Pretenden engañarnos con nacimientos encantadores, cuando no son más que manzanas que esconden la maldad y el pecado y son vendidos como novedades turísticas. Nunca han creído en lo que cree la mayoría de la población, siempre se han burlado de las creencias religiosas del pueblo, pero saben que el camaleón tiene que mimetizarse para confundir, para engañar y ellos son expertos en el arte del mimetismo. Siempre han sido lo que ahora son, jamás han cambiado, pero han engañado a muchos que por comodidad, o por ignorancia, o por ambición se han dejado gustosamente engañar.


En diciembre de 1981, el mismo Daniel Ortega de antes y de hoy, regaló a la población indígena del Caribe Norte, lo que la historia recoge como la Navidad Roja, el traslado de 42 comunidades indígenas que habitaban en las riveras del Rio Coco hacia la profundidad del territorio. Ha sido la operación de desarraigo más grande de la historia de nuestro país y que costó el divorcio total de miles de pobladores indígenas con la Revolución de los años 80’s. Dicho divorcio también fue abonado con sangre, con muertos y heridos. La “Operación Olivero” llevada a cabo por la Contra en diciembre de 1987 en el triángulo minero y que destruyó infraestructura eléctrica, instalaciones militares y policiales, bases de radares, vehículos militares entre otros, no pudo haber sido posible sin la cooperación necesaria de una población lacerada en su dignidad. Pero los reveses de ayer no cuentan como lecciones aprendidas para los mismos que creen que están por encima del bien y el mal, por encima del pueblo y por encima de la historia.


Este diciembre, que será recordado como las Navidades de la Ignominia, el mismo Ortega de aquellos años, ha consumado la entrega de la Soberanía Nacional en una acto mediocre y repleto de engaños a una empresa, que según confesión del moderno Adolfo Díaz, es del pueblo de China Continental, vale decir, del Gobierno de China Continental, lo que implica que en una acción de ambición sin límites y de entreguismo absoluto, la Dignidad Nacional y el Honor Patrio ha sido vendido a los chinos como alguien vende una propiedad personal, como alguien vende algo de lo que se es dueño indiscutible. Y no contento con semejante abuso, pretende que nadie en Nicaragua diga absolutamente nada, ni siquiera los miles de pobladores que en Rivas, San Carlos y el Caribe Sur serán desplazados y desarraigados de sus comunidades, en una reedición de la Navidad Roja de diciembre de 1981 y por lo que la víspera anuncia, será utilizando la misma metodología.


La Navidad de Ortega ha comenzado. Muerte, heridos y cárcel. Ya se habla de muertos y heridos en El Tule producto de la salvaje represión de las fuerzas policiales y del ejército, nuevamente puestos al servicio de un dictador y por supuesto compartiendo su misma suerte. Encarcelaron por más de seis horas a Ana Margarita Vijil, Presidenta Nacional del MRS y varios líderes de las comunidades que están protestando por el abuso gubernamental. Agredieron cobardemente a nuestro diputado Víctor Hugo Tinoco, sin siquiera respetar su condición de inmunidad parlamentaria. Han encarcelado a más de cien ciudadanos rivenses y sancarleños, entre estos a Octavio Ortega, Coordinador Nacional de quienes hoy defienden la Soberanía Nacional en Rivas, San Carlos y Nueva Guinea. Pretenden amedrentar al pueblo con represión, olvidando las lecciones del pasado. Nada les ha salido como esperaban, pues creyeron que el pueblo se iba a comer ese atol con el dedo sin arrugar la cara. Las comunidades próximas a ser confiscadas y desarraigadas están en pie de lucha, las consignas de Nueva Guinea, La Unión, La Fonseca, Puerto Príncipe, El Tule, Obrajuelo, Tolesmayda, Buenos Aires y Ometepe son claras: Somos productores, no vendedores de tierra! Si Sandino viviera, El Chino muriera!


Ortega y su familia deberían estar claros que las manos que ayer se levantaron para ovacionarlos, mañana se convierten en puños para repudiarlo. Nada es eterno y las mentiras caen por si solas. Comunidades sandinistas en Rivas están volcadas en las calles repudiando su entreguismo. Le pasó a Somoza, miles en plaza pública levantando sus manos y gritando No te Vas, Te Quedas! Meses después, muy pocos, esos mismos o al menos una parte de ellos, levantaban sus puños gritando Fuera Somoza! Viva Sandino!

CONCIERTO DE FIN DE AÑO

Por: Ricardo Bada


31 de Diciembre, se nos acaba el año, y esta vez quiero dedicar mi Concierto de despedida a los niños en la música.
Empecemos con el coro infantil del primer acto de Carmen, de Georges Bizet, en una versión concertante, con niños franceses en un programa de TV cara al público:
Y a continuación una versión teatral, y es nada menos que la mágica puesta en escena de Franco Zeffirelli, en la Ópera vienesa, dirigiendo la orquesta un insuperable, insuperado Carlos Kleiber. Hay que buscar el fragmento desde los 11’10” a  los 13’35”, pero la ópera completa tampoco estaría nada mal :
Para la canción de Marcelino Pan y Vino, de don Pablo Sorozábal, he preferido la versión italiana con Wilma Bentivegna :
Y lógicamente no pueden faltar en la selección ni la canción de no–cumpleaños deAlice in Wonderland…
…ni el sublime swing que bailan los monos, Balú y Mogli en El libro de la selva :
Pausa para respirar y reírse uno de buena gana oyendo a una niña prodigio USAna, Taylor Ware, cantando gorgoritos tiroleses en un concurso de busca de talentos jóvenes :
Un clásico inolvidable, “Over the Rainbow”, de la peli El mago de Oz, con Judy Garland :
“Niños”, de Bettina Wegner, una cantautora alemana que compuso esta canción en la RDA y en tiempos muy difíciles, una canción de cuna como canción–protesta* :
Y el portugués no podía faltar en nuestro concierto, mucho menos si nos llegaba de la mano de Vinicius de Moraes y de Chico Buarque de Hollanda, “para crianças” [=para los críos] :
De Herman van Veen, el cantautor neerlandés, “Fiets” [=bicicleta], una bellísima canción que compuso para su primera hija, Babette, viéndola pedalear en su bici infantil :
De penúltimas, una de las muchas obras maestras de Jacques Brel, “Rosa”, en la que quizá sea su mejor versión, live en la TV francesa, 1962 :
Y el concierto se cierra con mi voz cubana más inolvidable, la de Bola de Nieve, en la versión original de “Drume, negrita” :
A todos quienes hayan seguido este concierto, a todos mis lectores, y de todo corazón, les deseo un Feliz Año Nuevo.
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*  El texto de esta canción lo aproximé al castellano hace tiempo, adaptado a la partitura, y dice así :
Son manos tan chicas,
los dedos también.
No pegarles nunca,
se pueden romper,
Son pies tan chiquitos,
diez granos de sal.
No pisarlos nunca,
que han de caminar.
Son orejas chicas,
que oyen, y qué bien.
No gritarles nunca,
van a ensordecer.
Son bocas tan lindas,
no saben callar.
No prohibirles nunca,
o enmudecerán.
Son ojos tan claros,
y todo lo ven.
No vendarlos nunca,
deben entender.
Son almas tan tiernas,
todo libertad.
Nunca las torturen,
las destrozarán.
Vértebras tan chicas,
casi no se ven.
Nunca las dobleguen,
se pueden romper.
Espaldas erguidas.
qué bella ilusión.
Espaldas dobladas
las hay al montón.

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra



Eduardo Galeano


​(​periodista y escritor Uruguayo)​



Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.

Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. 
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más! Se compraban para la vida de los que venían después La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todo.

Ya no hay zapatero que remiende un zapato, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De 'por ahí' vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba.

Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.

Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma casa y el mismo nombre.

Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.

Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería...

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos... ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas. ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio.

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también hasta el respeto y la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.


No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de éllos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga. Esto sólo es una crónica que habla de tecnología y de celulares.



De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado...

“Ya no ruge la voz del cañón…”

Francisco Javier Bautista Lara


Para escribir la última novela Manantial (2013) rebusqué publicaciones y periódicos de fines del siglo XIX e inicios del XX para recrear, en el contexto cotidiano, social, cultural, político e histórico de la época, la vida posible del misterioso personaje que al morir dejó su herencia a los huérfanos y se convirtió en el filántropo de referencia en Nicaragua. En el minucioso proceso, descubrí asuntos adicionales al propósito de las averiguaciones. Uno se refiere al posible origen del segundo verso del Himno Nacional: “¡Salve a ti, Nicaragua! En tu suelo / ya no ruge la voz del cañón”.


El himno “Hermosa Soberana” fue sustituido por “La Patria Amada” durante los gobiernos conservadores. En 1918, por convocatoria de Emiliano Chamorro, se sometió a concurso la letra de un nuevo himno que debía adaptarse a la tonalidad vigente. El jurado calificador integrado entre otros, por Modesto Barrios, Santiago Argüello y Mariano Zelaya, premió la letra del escrito por Salomón Ibarra Mayorga (1890 – 1985); fue cantado por primera vez el 16 de diciembre de 1918 por Luis A. Delgadillo, Carlos Ramírez Velásquez y Alberto Selva. El 28 de febrero de 1919 se cambió la melodía asumiéndose la actual, según adaptación de un antiguo salmo litúrgico por el compositor Delgadillo. Veintiún años después (decreto del 20/10/1939), fue oficializado por Somoza García.


El 25 de julio era en Managua una fecha importante por la festividad de Santiago Apóstol, patrono de la Capital, ahora olvidado --aunque sin dejar de serlo oficialmente--, por la prevalencia de hecho que Santo Domingo de Guzmán impuso en la religiosidad popular. La relevancia de la fecha se enfatizó porque ese día, Zelaya entró triunfante (1893), sobre la calle del Triunfo, pasando por el Parque Central, hasta la vieja parroquia de Santiago Apóstol, cuando no existía la Catedral y Managua era parte de la Diócesis de Nicaragua con sede en León.


En 1910 se conoció un “gato” o música folclórica argentina: “El sol del 25”, cuya letra hace referencia a los eventos del 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, la Revolución de Mayo. Compuesto por Lombardi y Rocca, e interpretado por Gardel y Razzano quienes le dieron mucha popularidad durante la década. La canción comienza: “Ya el sol del veinticinco / viene asomando… / Su segunda estrofa: “¡Oíd! Ya lo anuncia la voz del cañón. / Icemos al tope nuestro pabellón”.


En las primeras décadas del siglo XX para escuchar una melodía había que estar en un concierto, los que con frecuencia se presentaban en parques, plazas y recepciones privadas, o a través de un gramófono particular. La radio, que masificó la posibilidad de escuchar música, llegó a Nicaragua a inicios de los treinta con “La Voz de Nicaragua YNLF” de Moisés Le Franc y al poco tiempo con la “Rubén Darío” de Manuel López Escobar, adquirida posteriormente por Constantino Lacayo y Benjamín Guerra, sobrino de Zacarías Guerra de quien nos referimos en Manantial.


Aunque Salomón Ibarra posiblemente no viajó a Argentina ni escuchó “El sol del 25” en emisoras que no existían en Nicaragua, es posible que esa melodía, por sus versos iniciales y la importancia que tenía el “25” en Managua, haya sido interpretada en escenarios públicos o privados. Mi hipótesis es que el viejo tango argentino cantado por Gardel y Razzano, inspiró la segunda línea del Himno de Nicaragua entonado por primera vez el 16 de diciembre de 1918, hace 96 años.