El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

lunes, 2 de diciembre de 2013

INVITACIÓN



El Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), se complace en informar a sus miembros, amigos, entidades culturales, medios de comunicación e intelectuales en general que la noche del 6 de diciembre, fecha en que llevaremos a cabo el concierto navideño con el Grupo Lírico de Nicaragua, también estaremos celebrando el haber obtenido el premio Mérito al Desarrollo Regional de América Latina y el Caribe, Juscelino Kubitschek, que otorga el Banco Interamericano de Desarrollo BID, por lo que esperamos que todos nos acompañen en esta celebración que es de todos uds. quienes de una u otra forma han contribuido para que el INCH ostente el prestigio y respeto que todos los artistas e intelectuales nacionales nos han conferido y por cuyo aporte logramos obtener este preciado galardón.

Managua, 30 de noviembre de 2013.





PRENSA Y RELACIONES PÚBLICAS

A UN CLICK DE LA DEMOCRACIA.


Milson Salgado

Rebelión







Honduras es un país en una situación democrática extremadamente gravosa. La soberanía popular es la victima de los golpes asestados por un sistema dominado por una oligarquía consolidada en sus intereses de clase. Aristóteles lo señaló muy bien, hace más de 2500 años en la antigua Grecia: La democracia es el gobierno de todos. La oligarquía es la enfermedad de la democracia pues es el gobierno de unos pocos.

El primer golpe a la democracia en Honduras en el Siglo XXI, se suscitó el 28 de junio del 2009, cuando por medio de la fuerza militar expatriaron al presidente José Manuel Zelaya Rosales, y el poder legislativo, le dio por quitar y poner presidentes aun sin tener facultades legales.

El segundo golpe de la democracia, se efectuó en las elecciones del reciente 24 de noviembre del 2013, cuando el pueblo acudió masivamente a votar por la candidata Xiomara Castro de Zelaya, y obtuvo un triunfo en casi todos los departamentos del país. Sin embargo, las computadoras del Tribunal Supremo Electoral por otro lado, le regalaban el triunfo a Juan Orlando Hernández.

Es penoso ver como el Tribunal supremo electoral, de forma quirúrgica, a espaldas de la voluntad libremente expresada por el pueblo, pone y quita diputados, y maneja los hilos del poder de tal forma, que el espectro de correlación de fuerzas políticas favorezca al Partido Nacional en el poder legislativo.

Fue evidente, a Xiomara Castro la eligió el pueblo. A Juan Orlando Hernández lo eligieron las computadoras. Y para sellar la ignominia, los medios de comunicación afines a la oligarquía, empiezan a atacar a Enrique Flores Lanza, el tercer diputado más votado en el proceso interno del Partido Libertad y Refundación, expresando de forma despectiva y concitando a graves sentimientos de odio, que él está realizando maniobras oscuras para salir electo de diputado a como dé lugar.

Estos señalamientos irresponsables están muy lejos de sus pretensiones personales, y la lucha del Partido Libertad y Refundación, no solo de Enrique Flores Lanza, es que se desenmascare los mecanismos de la alteración y de la manipulación sistemática de actas y datos que responden a una línea institucional de conducta defraudatoria propia del Tribunal Supremo Electoral, cuyo Presidente es miembro militante del Partido Nacional.

Más que un grave señalamiento el manifestar que Enrique Flores Lanza pretende alterar la voluntad del pueblo, estas expresiones difamatorias buscan generar divisiones a lo interno del partido y desprestigiar la imagen de un hombre que ha sido reconocido por el pueblo. Pero también estas injurias pretenden soslayar, que es el mismo Tribunal Supremo Electoral, el que ha alterado las actas; y sus resultados computados enfatizan en la existencia de cruces de votaciones que no existieron en forma substancial, y le ha restado una superlativa cantidad de votos a Libre a través de alteración y falsificación de actas y de un sistema de inconsistencias creado por ellos para vulnerar los intereses de nuestro partido.

Resulta pues imposible, que una persona odiada por el sistema oligárquico pueda permear los mecanismos de manipulación electoral que están diseñados para el Fraude. Uno se pregunta ¿por qué tanto odio contra Enrique Flores Lanza? y se da cuenta de que él tiene que ser culpable de algo. Por eso creo, que Enrique Flores Lanza es uno de los culpables del incremento al salario Mínimo en el gobierno de Zelaya y lesionar el interés de los pobres empresarios que ni impuestos pagan. Es uno de los culpables de bajar los interese bancarios a los pobres bancos. Es el culpable de darle el seguro social a las trabajadoras domésticas. Y es uno de los culpables de quitarle el negocio de comercialización de combustibles a las pobres transnacionales ESO, TEXACO Y EXXON. Esta es la culpa del Abogado Enrique Flores Lanza y por eso se le tilda de delincuente, inventando las calumnias más burdas y elementales. Pero el pueblo sabe que son ellos los delincuentes, son ellos los están regalando el país, son ellos los que venden el territorio nacional en pedazos, son ellos los que roban a manos llenas, son ellos los que financiaron sus campañas con el dinero del pueblo y tienen a los hospitales sin medicinas, son ellos los que le suben a los impuestos, los que condenan a la miseria a millones de hermanos y son los que en resumidas cuentas, deciden las elecciones y no el humilde pueblo de Honduras.

Xiomara y el Partido Libre probará el fraude, y aunque las computadoras no admitan nuestro triunfo, los supuestos ganadores se han ganado por mérito propio el odio y la indignación del pueblo y la lisonja de los medios que se alinean con el poder de turno, pero nosotros los auténticos ganadores , los que por un dispositivo tecnológico perdimos en las computadoras, nosotros, nos hemos ganado por segunda ocasión el corazón del pueblo y el repudio de la prensa golpista que en todo momento y circunstancia defraudan la verdad histórica y desprecian al pueblo.

Los partidarios del Partido Nacional no celebran en las calles porque están conscientes que perdieron las elecciones. Los que cuidamos urnas y saltamos de alegría por nuestro triunfo hoy nos damos cuenta que ganamos en las urnas y perdimos en las computadoras. Para los que se mostraban reticentes con el fraude hoy se puede persuadir que hay una Honduras real con manos, rostros y sudores que votan en los centros de votación, pero que hay otra Honduras virtual en donde los números se apocan para el pueblo y aumentan para la oligarquía. Los que se sienten tristes, les predico ánimo, los que tienen indignación no la pierdan que va a hacer necesario muchas de sus dosis para aplacar el espíritu. Para los pocos que se sientan ufanos por el triunfo espurio espero que sepan, la derrota está a la vuelta de la esquina más ahora que los científicos descubrieron que el día dura 16 horas. La clásica formula democrática formulada por Claude Lefort: Cuando un gobierno no tiene legitimidad el derecho y las instituciones no funcionan, y la reformulación del discurso disidente abarca mucho más el espacio de indeterminación. Cuando eso sucede la represión deja de ser mínima y conduce al sistema a la dictadura.

Ahora entendemos, que la democracia en Honduras la han convertido en una computadora infectada por el virus de la oligarquía, representada actualmente por el Partido Nacional, y que solamente es preciso darle un Click de dedo para que los números del sistema se eleven y para que los votos del pueblo se esfumen en la intrascendencia de las voluntades.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Levinas inédito

Levinas inédito
Noviembre 2013
Apreciados amigos, os enviamos información de nuestra Nota de Prensa.
Más información en marketing@trotta.es
Libros relacionados
La edición crítica de los escritos inéditos de Emmanuel Levinas ha de permitir un nuevo acceso al pensamiento de uno de los filósofos contemporáneos más originales e influyentes, al poner al descubierto muchas de sus fuentes y de los motivos que lo inspiran.

El proyecto de Escritos inéditos, que Editorial Trotta inicia en lengua española con este primer volumen, hallará continuación en un segundo, Palabra y silencio, que contiene las conferencias pronunciadas por Levinas, entre 1947 y 1964, en el Collège philosophique creado por Jean Wahl.
El primer volumen Escritos inéditos 1. Cuadernos del cautiverio, Escritos sobre el cautiverio y Notas filosóficas diversas recoge las que cabe llamar notas de investigación filosófica del periodo que se extiende desde mediados de los años treinta hasta mediados de los sesenta. Destacan entre ellas los «Cuadernos del cautiverio», escritos entre 1940 y 1945. Son apuntes de una filosofía en búsqueda que a menudo no han hallado un eco directo en la obra publicada. Pero son asimismo testimonio del escritor que ambicionaba realizar una obra no solo filosófica sino novelística. La edición y traducción ha sido coordinada por Miguel García-Baró, especialista en el pensamiento de Emmanuel Levinas y miembro del comité científico que edita sus obras en francés.

Puede ampliar mas información sobre el contenido de este primer volumen pulsando el enlace .

De Emmanuel Levinas Trotta también ha publicado: Sobre Maurice Blanchot (2000) y La realidad y su sombra (2001).

14 Noviembre 2013   ·   
Editorial Trotta S.A. Ferraz, 55 · 28008 Madrid [España] · Tel. +34 915430361 · Fax. +34 915431488

martes, 26 de noviembre de 2013

Ortega, quedó solo con sus espejos



Onofre Guevara López

Reformar la Constitución ha sido un ritual en nuestra historia, cuando el gobernante de turno ha querido facilitarse la ejecución de su proyecto político y, más que todo, cuando ha deseado prolongar su estadía en el poder. Las reformas actuales –bien calificadas de contrarreformas— son parte de ese ritual, con sus particularidades. 

Esas particularidades, ya han sido criticadas ampliamente por la mayoría de los sectores y organizaciones sociales, dado que van mucho más allá del manido recurso de reformar para quedarse en el poder, pues Ortega desea, además de reelección indefinida, el cambio radical del sistema constitucional sin recurrir a una Constituyente. En fin, se trata de dar un cambio total a todo sentido democrático que pueda conservarse en la Constitución vigente. 

Toda esta debacle anti constitucional que promueve el orteguismo, obliga a buscar ejemplos en la historia –no tan ocultos, en verdad—, de las políticas gubernamentales que, como país y sociedad, nos tienen ocupando la cola del continente en todos los órdenes del desarrollo humano. Ortega, pues, no está siendo original, sino emulador, aunque en grado superlativamente negativo. 

Ahí está el caso de José Santos Zelaya, quien con la “revolución liberal” resolvió la contradicción con los conservadores. Rompió las “idílicas” condiciones de paz de aquellos “treinta años” decimonónicos, cuando la oligarquía conservadora alternaba a sus exponentes en el poder por medio de elecciones, en las que el pueblo no tenía ningún protagonismo. Pero Zelaya tampoco aglutinó a todo el pueblo en torno a su poder dictatorial, ni siquiera a todos los liberales. 

Durante diecisiete años, Zelaya logró acentuar la confrontación con los conservadores, la cual ya estaba al máximo por causa de sus reformas progresistas. Pero los conservadores encontraron plena afinidad con los intereses imperiales emergentes de los Estados Unidos, que, al final, les restituyó el poder, a condición de su total servidumbre y la pérdida de la soberanía nacional.

Cuando ya la servidumbre conservadora no les fue necesaria, los gobiernos norteamericanos, que tuvieron la potestad de “elegir” presidentes, de hacer y desbaratar alianzas políticas, le quitó la librea y se la pusieron a los liberales, quienes complacidos la recibieron. De ahí emergió Anastasio Somoza García, como prospecto de dictador al servicio de los interventores, a costa de la sangre de Sandino. Entonces, aún no era hora de “consensos” entre oligarcas y Somoza, sino de la subordinación de los conservadores ante Somoza, lo que consolidó su poder dictatorial. Fue la opción que los Estados Unidos les dejaron a los conservadores: cooperar con el dictador, para darle plenitud “y en paz” a su injerencia en Nicaragua.

Somoza hizo de la Guardia escudo protector de su poder político –como hoy lo quiere hacer Ortega con el Ejército Nacional—; emuló al máximo el enriquecimiento del la oligarquía tradicional, hasta superar en capital a los más ricos –igual que ahora lo intenta hacer Ortega—, y les confirmó su misión de cooperadores por medio de las prebendas –precursoras del zancudismo—que les garantizaron su continuismo. Ya enriquecido, y sin que los oligarcas le hicieran ninguna sombra importante en términos políticos, Somoza no les pidió “consensos”, sino que les recetó pactos. 

La contradicción fundamental de la lucha por el poder, pasó entonces a ser entre la dictadura y las fuerzas populares emergentes. Y la revolución sandinista del 79, resolvió la contradicción a su favor. Durante la etapa revolucionaria de once años, hubo cambio de escenario y de protagonistas de las nuevas contradicciones con las clases desplazadas, siempre bajo la tutela norteamericana. 

En ese lapso, las fuerzas políticas que derrotaron a la revolución hicieron algo por el orden institucional, mucho por la recuperación de privilegios y una abundante corrupción. Daniel Ortega, aunque coordinador de la Junta de Gobierno y luego presidente de la república, no actuó totalmente con un proyecto personal, sino –mal que bien— con el de la revolución. 

Ortega comenzó a tener proyecto propio desde un poco antes de la derrota del 90, y arribó a los años 2000 en pleno divorcio con el pasado revolucionario, pues ya había madurado en él, el dictador exitoso con sus ambiciones de poder y dinero. El intermedio neoliberal –1990-2007— no hizo mella en sus ambiciones y para hacerse del poder, afiló sus armas con todas las limas posibles, desde los sabotajes hasta la traición. 

Ahora, las prácticas dictatoriales del orteguismo y sus aspiraciones de constitucionalizarlas para siempre, son una continuidad del ritual, pero con una obligada actualización de formas y métodos, con una dictadura sin golpe de Estado, pero con muchos golpes contra la Constitución. Sin embargo, esta situación tiene su lado original: Ortega busca consolidar la alianza inter clasista sobre la base del “consenso”, ahora él a la cabeza de los capitalistas en el poder. 

Ortega, en la búsqueda de subordinar a sus aliados en el “consenso”, a cambio de concesiones y facilidades para su mayor enriquecimiento, les lanzó también el anzuelo del “Gran Canal”. Los representativos del gran capital lo mordieron, y se pusieron a soñar con el cuerno de la abundancia que “entrará” por el Canal. No obstante, Ortega –pareciendo tener prisa— no los dejó soñar mucho tiempo, y lanzó sus contrarreformas. Y el “consenso”, ya a punto de institucionalizarse, se comenzó a desinflar. 

Tan ominosas son las contrarreformas, que los representantes del Cosep y Amcham de pronto se vieron tocados con la varita mágica de la sospecha y, aunque selectivos, proclamaron no gustarles. Pero aún no han sido muy categóricos con respecto a muchas c osas negativas de las contrarreformas. 

Pero la contradicción ha retoñado. La última de las tres únicas instituciones consultadas a posteriori, la jerarquía de la iglesia católica, ha sido bien definida y contundente contra las reformas, coincidiendo con la opinión unánime de las organizaciones sociales, las cuales, han formado, espontáneamente, una mayoría. Ortega, se está quedando solitario. La opinión de sus espejos, son las de sí mismo. 

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Paráfrasis



En Nicaragua manda un “Pueblo Presidente”; con las contrarreformas… ¡piensa transformarse en un “Pueblo Rey”!

lunes, 25 de noviembre de 2013

También el Papa hace autocrítica. Y corrige tres errores

Desciende el "rating" de su entrevista a Scalfari. Rectifica sus juicios sobre el Concilio Vaticano II. Se distancia de las corrientes progresistas que lo han aplaudido hasta este momento. Pero los medios de comunicación callan sobre este cambio de ruta

de Sandro Magister




ROMA, 22 de noviembre de 2013 – En pocos días el Papa ha corregido, o ha hecho corregir, algunos rasgos relevantes de su imagen pública. Tres, por lo menos.

El primer rasgo tiene que ver con el coloquio que tuvo con Eugenio Scalfari, puesto negro sobre blanco por este campeón del pensamiento ateo en "la Repubblica" del 1 de octubre.

La transcripción del coloquio había generado, de hecho, un desconcierto generalizado, causado por algunas afirmaciones de Francisco que parecían más congeniales al pensamiento laico dominante que a la doctrina católica. Tipo la siguiente:

"Cada uno de nosotros tiene su propia visión del bien y del mal, y debe elegir seguir el bien y combatir el mal como él mismo conciba".

Sin embargo, en ese momento la entrevista había sido valorada por el padre Federico Lombardi como "fiel al pensamiento" del Papa y "fidedigna en su sentido general".

No solo. Pocas horas después de su publicación en "la Repubblica", la entrevista había sido reproducida íntegramente tanto en "L'Osservatore Romano" como en el sitio web oficial de la Santa Sede, igual que los otros discursos y documentos del Papa.

Nació así la idea de que Jorge Mario Bergoglio había elegido a propósito la modalidad expresiva del coloquio, tanto en esta ocasión como en otras posteriores, como la nueva forma de su magisterio, capaz de llegar de manera más eficaz al gran público.

Pero seguramente el Papa se ha dado cuenta, en las semanas sucesivas, del riesgo que entraña dicha modalidad: que el magisterio de la Iglesia descienda a nivel de una mera opinión ofrecida a la libre confrontación.

De hecho, de aquí ha derivado la decisión, el 15 de noviembre, de eliminar del sitio de la Santa Sede el texto del coloquio con Scalfari.

"Quitándolo – ha explicado el padre Lombardi – se ha precisado la naturaleza de ese texto. Había algún equivoco y debate sobre su valor".

El 21 de noviembre, entrevistado en la sede romana de la prensa extranjera, Scalfari ha revelado, sin embargo, otros detalles de todo el asunto.

Ha dicho que el Papa, al término de la conversación, había consentido en que se hiciera pública. Y ante la propuesta de Scalfari de mandarle el texto anticipadamente, había respondido: "Me parece una pérdida de tiempo, de Usted me fio".

Efectivamente, el fundador de "la Repubblica" envió el texto al Papa, acompañado por una carta en la que, entre otras cosas, escribía:

"Tenga en cuenta que no he referido algunas cosas que Usted me ha contado. Y que algunas cosas que le hago decir, no las ha dicho. Pero las he añadido para que el lector sepa quién es Usted."

Dos días después – y según cuanto refiere Scalfari – el secretario del Papa, Alfred Xuereb dio, telefónicamente, el ok para la publicación, que salió al día siguiente.

Scalfari ha comentado: "Estoy preparado a pensar que el Papa no comparta algunas cosas escritas por mí y atribuidas a él, pero también creo que él considera que, expresadas por un no creyente, son importantes para él y para la acción que desarrolla".

*

Pero también la equilibrada y estudiadísima entrevista del Papa Francisco a "La Civiltà Cattolica" – publicada el 19 de septiembre por dieciséis revistas de la Compañía de Jesús, en once idiomas – ha entrado en los días pasados en el taller de las cosas que hay que reparar.

Sobre un punto clave: la interpretación del Concilio Vaticano II.

Y esto se ha entendido por una pasaje de la carta autógrafa escrita por Francisco al arzobispo Agostino Marchetto con ocasión de la presentación de un volumen en su honor, el 12 de noviembre, en el solemne marco del Campidoglio, carta que el Papa quiso que se leyera en público.

El pasaje es el siguiente:

"Usted ha manifestado este amor [a la Iglesia] de muchas maneras, incluso corrigiendo un error o imprecisión por mi parte, – y por ello le doy las gracias de corazón –, pero sobre todo se ha manifestado en toda su pureza en los estudios realizados sobre el Concilio Vaticano II. Una vez le dije, querido Mons. Marchetto, y deseo repetirlo hoy, que le considero el mejor hermeneuta del Concilio Vaticano II".

Ya la definición de Marchetto como "el mejor hermeneuta" del Concilio es clamorosa. De hecho, Marchetto es, desde siempre, el crítico más implacable de esa "escuela de Bolonia" – fundada por Giuseppe Dossetti y Giuseppe Alberigo, y hoy dirigida por el profesor Alberto Melloni – que tiene el monopolio mundial de la interpretación del Vaticano II en clave progresista.

La hermenéutica del Concilio sostenida por Marchetto es la misma que sostiene Benedicto XVI: no "ruptura" y "nuevo inicio", sino "reforma en la continuidad del único sujeto Iglesia". Y ésta es la hermenéutica que Papa Francisco ha querido demostrar que comparte al manifestar una apreciación tan elevada de Marchetto.

Pero si se vuelve a leer el sucinto pasaje que Francisco dedica al Vaticano II en la entrevista a "La Civiltà Cattolica", la impresión que se tiene es distinta. "Sí, hay líneas de continuidad y de discontinuidad", concede el Papa. "Pero – añade – una cosa es clara": el Vaticano II ha sido "un servicio al pueblo" consistente en "una relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea".

En las pocas líneas de la entrevista dedicadas al Concilio, Bergoglio define así su esencia en tres ocasiones, aplicándola también a la reforma de la liturgia.

A muchos les pareció tan sumario un juicio semejante sobre el grandioso acontecimiento conciliar que incluso el entrevistador del Papa, el director de "La Civiltà Cattolica" Antonio Spadaro, confesó su asombro al transcribirlo de la voz de Francisco.

Pero, mientras tanto, este juicio ha seguido ganando amplios consensos.

Por ejemplo, el presidente de la república italiana Giorgio Napolitano, al recibir al Papa en su visita al Quirinal el 14 de noviembre, citando las palabras exactas de éste, le ha dado las gracias precisamente por hacer "vibrar el espíritu del Concilio Vaticano II como 'relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea'".

Y estas mismas palabras han sido aplaudidas – es otro ejemplo – por el número uno de los liturgistas italianos, Andrea Grillo, docente en el Pontificio Ateneo San Anselmo, según el cual Francisco habría, por fin, inaugurado la verdadera y definitiva "hermenéutica" del Concilio, tras haber "situado inmediatamente en un segundo plano esa diatriba sobra la 'continuidad' y la 'discontinuidad' que había perjudicado durante mucho tiempo – y a menudo paralizado del todo – cualquier eficaz hermenéutica del Vaticano II".

Efectivamente, no es un misterio que "servicio al pueblo" y relectura del Evangelio "actualizada para hoy" son conceptos apreciados por las interpretaciones progresistas del Concilio y, en particular, por la "escuela de Bolonia", que varias veces se ha declarado entusiasta de este Papa.

Pero, evidentemente, hay quien ha hecho observar en persona al Papa Bergoglio que reducir el Concilio a dichos conceptos es por lo menos "impreciso", si no "errado".

Y ha sido precisamente Marchetto quien ha dado este paso. Entre él y Bergoglio hay desde hace tiempo una gran confianza, con estima recíproca. Marchetto vive en Roma en la casa del clero de via della Scrofa, en la habitación 204, adyacente a la 203 en la que se hospedaba el entonces arzobispo de Buenos Aires en sus estancias romanas.

El Papa Francisco no sólo ha escuchado las críticas de su amigo, sino que las ha acogido, hasta el punto de agradecerle, en la carta leída el 12 de noviembre, el haberle ayudado "corrigiendo une error o imprecisión por mi parte".

Se presume que en un futuro Francisco se expresará sobre el Concilio de otra manera respecto a como lo hizo en la entrevista a "La Civiltà Cattolica", más en línea con la hermenéutica de Benedicto XVI, y con gran desilusión para la "escuela de Bolonia".

*

La tercera corrección es coherente con las dos precedentes. Se refiere al sello "progresista" con el que el Papa Francisco ha visto que le han marcado en estos primeros meses de pontificado.

Hace un mes, el 17 de octubre, parecía que Bergoglio convalidaba una vez más este perfil cuando en la homilía matutina en Santa Marta había dirigido palabras duras contras los cristianos que transforman la fe en "ideología moralista", hecha toda ella de "prescripciones sin bondad".

Pero un mes después, el 18 de noviembre, en otra homilía matutina el Papa ha tocado una música muy distinta.

Ha tomado como punto de partida la rebelión de los Macabeos contra las potencias dominantes de la época para dar una tremenda reprimenda a ese “progresismo adolescente”, también católico, dispuesto a someterse a la “uniformidad hegemónica” del “pensamiento único fruto de la mundanidad”.

No es verdad, ha dicho Francisco, que "ante cualquier elección sea justo ir hacia adelante a pesar de todo, en vez de permanecer fieles a las propias tradiciones". A fuerza de negociar sobre todo los valores acaban vaciándose de sentido, por lo que al final quedan sólo “valores nominales, no reales”. Más bien al contrario, se acaba negociando precisamente "lo que es esencial para el proprio ser, la fidelidad al Señor".

El pensamiento único que domina el mundo – ha continuado el Papa – legaliza también “las condenas a muerte”, “los sacrificios humanos”. “Pero vosotros – ha preguntado – ¿pensáis que hoy no se llevan a cabo sacrificios humanos? ¡Se hacen muchos, muchos! Y hay leyes que los protegen”.

Es difícil no ver en este grito de dolor del Papa Francisco las innumerables vidas humanas segadas antes de nacer con el aborto, o bien truncadas con la eutanasia.

Lamentando el avance de “este espíritu de mundanidad que lleva a la apostasía” el Papa ha citado una novela “profética” de inicios del siglo XX que es una de sus lecturas preferidas: “El amo del mundo” de Robert H. Benson, un sacerdote anglicano, hijo de un arzobispo de Canterbury, que se convirtió al catolicismo.

Con la excepción de algunas publicaciones católicas, los medios de comunicación de todo el mundo han ignorado esta homilía de Papa Francisco que, en efecto, contradice de manera flagrante los esquemas progresistas, o incluso revolucionarios, con los que se le describe generalmente.

Pero ahora está en los documentos, y allí se queda.

Una curiosa coincidencia: en la misa en la que Francisco ha pronunciado esta homilía ha participado también el nuevo secretario de Estado Pietro Parolin, en su primer día de servicio efectivo en la curia romana.

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La entrevista de Eugenio Scalfari a Papa Francesco eliminada del sitio web del Vaticano:

> El Papa le dice a Scalfari: así cambiaré la Iglesia

La entrevista del Papa a "La Civiltà Cattolica":

> Entrevista de Papa Francisco

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El pasaje de la entrevista del Papa a "La Civiltà Cattolica" relativo al Concilio:

“¿Qué hizo el Concilio Vaticano II? ¿Qué fue, en realidad?”. Le dirijo esta pregunta a la luz de las afirmaciones que acaba de hacer, imaginando una respuesta larga y organizada. Y, sin embargo, me da la impresión de que el Papa considerase el Concilio un hecho tan incontestable que apenas valiera la pena dedicarle mucho tiempo corroborando su importancia.
“El Vaticano II supuso una relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea. Produjo un movimiento de renovación que viene sencillamente del mismo Evangelio. Los frutos son enormes. Basta recordar la liturgia. El trabajo de reforma litúrgica hizo un servicio al pueblo, releyendo el Evangelio a partir de una situación histórica completa. Sí, hay líneas de continuidad y de discontinuidad, pero una cosa es clara: la dinámica de lectura del Evangelio actualizada para hoy, propia del Concilio, es absolutamente irreversible. Luego están algunas cuestiones concretas, como la liturgia según el Vetus Ordo. Pienso que la decisión del papa Benedicto estuvo dictada por la prudencia, procurando ayudar a algunas personas que tienen esa sensibilidad particular. Lo que considero preocupante es el peligro de ideologización, de instrumentalización del Vetus Ordo”.

(También sobre la cuestión mencionada en estas dos últimas líneas el Papa Francisco ha enmendado el tiro. Cuando recibió el 31 de octubre al cardenal Darío Castrillón Hoyos, le aseguró que "no tenía problemas con el rito romano extraordinario y con quienes lo siguen, según el espíritu indicado en el motu propio 'Summorum Pontificum' de Benedicto XVI").