La fortaleza de tu mirada
es fuego cruzado
entre el corazón y tus pasos
aciertos y fracasos
son rosas en el jardín de tu alma.
El viento, fiel compañero,
confesor de tus penas,
y el tiempo, la sabiduría
de tus abrazos,
pirámide de sentimientos
en tropel de nostalgias.
El camino de la vida
tus
huellas atesora,
para brillar en el corazón
de tu sonrisa
sin la prisa
de los suspiros.
Recuerdo de tiempos idos
cabalgan en la sien de tus años,
caminando peldaño a peldaño
la escalera del sueño,
para alcanzar la gloria
de ser llamado PADRE.
Hombre de tanta historia
tu lugar en la memoria
es un tatuaje indeleble, y clandestino,
un fragor de esperanzas,
una cima que se alcanza.
Padre, tú aquí y allá
siempre lo serás.
Autor:
Licdo. Emilio Pérez Arias.
Masatepe,
21 de junio de 2013.
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