El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

jueves, 27 de marzo de 2014

El cohete argentino

LUIS ALBERTO ROSSI
Mendoza (Argentina)


Argentina vuelve a ser noticia en diarios de todo el mundo porque intenta ponerse a la altura de las grandes potencias en la carrera espacial. Pero en su primer intento no ha logrado alcanzar los mejores resultados.
El país está llevando a cabo un ambicioso proyecto espacial denominado Tronador II en el que intenta desarrollar cohetes de fabricación nacional con el objetivo de colocar satélites de hasta 250 kg. en órbita. Según indican fuentes gubernamentales, este plan, por su bajo costo, sería capaz de realizar entre 5 y 10 lanzamientos anuales.
La investigación, a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), se encuentra enmarcada en un plan en el que Argentina pretende ser pionero entre los países latinoamericanos en este tipo de investigaciones espaciales e ingresar además en la lista de países que disponen de vehículos espaciales propios entre los que se encuentran Estados Unidos, Rusia, China, India, Japón, Irán y Corea, entre otros. Para alcanzar este objetivo, Argentina tiene prevista una inversión de aproximadamente 300 millones de dólares durante los próximos tres años.
El proyecto original tiene pronosticado la fabricación de un cohete de 33 metros de longitud con un peso aproximado de 64 toneladas y con un diseño que respeta todas las normas internacionales establecidas al respecto para evitar su posterior utilización militar.
Argentina realizó una primera prueba del lanzamiento de un prototipo del cohete el pasado 26 de febrero después de algunos intentos abortados. La experiencia se consumó en una zona geográfica de la provincia de Buenos Aires conocida como Punta Indio y muy próxima al mar.
Si bien el experimento se llevó a cabo en el más absoluto secreto, a partir de que el hecho alcanzó difusión pública a través de algunos medios de comunicación, el Gobierno no tuvo más alternativas que salir a confirmar durante los primeros días de marzo la veracidad del lanzamiento y sus resultados. Una de las situaciones que alertó también sobre su realización fue que por protocolo de seguridad, la policía local ordenó el 26 de febrero la evacuación de todos los habitantes en 8 km. a la redonda del lugar elegido para la experimentación.
La CONAE en un comunicado argumentó que si bien el cohete se había estrellado tras elevarse tan sólo dos metros del suelo, consideraba que la prueba había resultado exitosa y que además se pudieron recuperar todas las partes del mismo, las que son imprescindibles para continuar con la investigación. En definitiva, el comunicado oficial acepta y confirma las versiones periodísticas de que el cohete apenas alcanzó a elevarse dos metros de altura y que cayó estrepitosamente envuelto en llamas pero sin explotar.
Este acontecimiento ha reavivado viejas heridas y ha sembrado nuevas divisiones en la opinión pública del país sudamericano sobre el accionar del actual gobierno de la presidenta Fernández de Kirchner. Hay quienes apoyan este tipo de iniciativa y ven con muy buenos ojos que Argentina incursione y apueste a las ciencias espaciales otorgando fondos para ello, y hay quienes se posicionan abiertamente en contra porque indican que el país se encuentra en un franco desmoronamiento económico y social donde el Gobierno tiene otras prioridades que atender en estos momentos y opinan que disponer de enormes sumas de dinero para esos fines no es lo más adecuado, incluso cuando muchas de esas áreas con abultados presupuestos dependen directamente de funcionarios que se encuentran altamente sospechados de corrupción.
Lo cierto es que este tipo de acontecimientos con grandes inversiones en investigaciones espaciales contrasta seriamente con la realidad del día a día de los argentinos comunes, que ven como de la noche a la mañana el salario se desintegra como el cohete, pero apenas salido del bolsillo al ritmo de la suba de los precios en las cajas de los supermercados.

INVITACIÓN


Venezuela: el autoritarismo y sus cómplices

Por: Armando Chaguaceda


http://www.newsweek.mx/index.php/articulo/8678#.UzMS5oUoNnh


¿Es posible un “golpe de Estado” cuando la Fuerza Armada Nacional, la Guardia Nacional, la Policía y el Servicio de Inteligencia son instrumentos del partido de gobierno?

El autoritarismo es un modo de hacer política donde se privilegia el mando ante el consenso, se concentra el poder político en un líder u órgano, se resta valor a las instituciones representativas, se degradan la participación y deliberación autónomas, se asedia o elimina la oposición política y se procura el control de los mecanismos electorales destinados a trasmitir la voluntad popular. Tal proceder puede asumir ropajes ideológicos diversos —y, en ocasiones, contrapuestos— y emerger en contextos históricos múltiples, como demuestra la experiencia latinoamericana en los dos siglos pasados.

Dicho esto, hablemos claro: Venezuela vive hoy bajo un régimen abiertamente autoritario.
En aquel país se ha sustituido el ordenamiento democrático y progresista de la Constitución de 1999 por un accionar político que incrementa el control sobre los poderes locales, acota cualquier forma de organización autónoma y criminaliza toda forma de oposición política y protesta social. Un gobierno que insiste en el supuesto apoyo popular expresado en las elecciones, cuando este representa ahora apenas una magra ventaja —de 1.5 por ciento en las presidenciales— sobre sus oponentes. Olvidando que el goce de (cierto) apoyo ciudadano, la celebración de (desiguales) elecciones y la existencia de una (vulnerada) Constitución son compatibles con gobiernos autoritarios y dictatoriales: ahí están, para recordárnoslo, los ejemplos de Somoza, Pinochet y Fujimori.

Cabello, Maduro y compañía llaman a sus oponentes “golpistas”; pero en tanto tal calificativo corresponde a aquellos que desconocen la voluntad popular y vulneran las leyes e instituciones vigentes, entonces el actual gobierno venezolano es un aventajado discípulo de quienes, en 2002, interrumpieron el orden constitucional derrocando por 48 horas a Hugo Chávez. Su proceder es golpista cuando secuestran los poderes públicos en beneficio de un partido, eliminan prerrogativas de gobernadores y alcaldes —bloqueando sus presupuestos y designando estructuras paralelas de gobierno— y agreden físicamente o niegan la palabra a parlamentarios opositores electos por la mitad del pueblo. Cuando instauran un discurso lleno de alusiones bélicas (batalla, campaña, enemigo) y descalifican al otro con términos racistas u homófobos.

Analizada por un observador medianamente informado, la propaganda de Caracas se cae como castillo de naipes. ¿Es posible un “golpe de Estado” cuando la Fuerza Armada Nacional, la Guardia Nacional, la Policía y el Servicio de Inteligencia —todos bolivarianos en su denominación y adscripción política— son instrumentos del partido de gobierno, beneficiándose de los mayores presupuestos y protagonismo político de la historia venezolana? Revísese la procedencia de la plana mayor del gobierno nacional y de los poderes regionales controlados por este, y se verá —entre uno que otro civil procedente de la vieja izquierda y la farándula conversa— una constelación de charreteras.

¿Existe un “cerco mediático” cuando los seis canales estatales y los cuatro privados de cobertura nacional se alinean con la pauta informativa y la censura gubernamentales, al punto de que la mitad opositora del país y sus líderes no existen en las planchas de programación? ¿En manos de quién está la hegemonía comunicacional cuando la única plataforma no subordinada —la prensa impresa— tiene sus días contados como resultado del ahogo financiero, el cerco legal y el bloqueo de papel? ¿Qué cosa si no un enorme monólogo propagandístico difunden las 44 televisoras y 264 radioemisoras regionales en manos del gobierno? ¿Y qué presidente realmente democrático impulsaría una agenda de censura como la que sacó del cable a NT24, sataniza a CNN y bloquea las redes sociales?

Se presenta a la oposición como “oligarca” cuando sus simpatizantes, al igual que los del oficialismo, reúnen todos los sectores sociales, credos políticos y colores de piel. Pero se oculta que son la represión y retórica belicistas e inciviles del gobierno, la impunidad y aliento a los paramilitares, la inacción cómplice de América Latina y el desespero irracional de un sector de los manifestantes agredidos —en ese orden de causalidad y responsabilidad—, los factores que abonan el camino a una contienda civil en Venezuela. Una donde la asimetría de fuerza entre las partes presagia más un baño de sangre que un verdadero conflicto armado.

Los reclamos de fondo de la actual movilización social son diversos, legítimos y ninguno “conspirativo”: el combate a la inseguridad y la escasez, la liberación de los estudiantes presos, el cese de la censura y asfixia de los medios de comunicación y de todas las formas de criminalización al derecho a la expresión, organización y protesta ciudadanas garantizados por la Constitución vigente. Junto al líder opositor Leopoldo López, bajo el sistema penal venezolano languidecen sindicalistas, líderes comunitarios y luchadores estudiantiles y populares, víctimas del acoso del aparato gubernamental. Porque la contradicción principal en Venezuela no es chavismo-oposición o izquierda-derecha; sino la que emana del conflicto entre un proyecto hegemónico, militarista y estadocéntrico y aquellos actores sociales, ideológicamente plurales, que no aceptan rendir su autonomía.

Frente a tal escenario, un importante sector de la intelectualidad regional hace gala de desmemoria, ceguera y dogmatismo. No importa si en la década de 1970 usted defendía estándares de equidad y justicia que le valieron la acusación de “subversivo” y la amenaza de terminar, por obra y gracia de la CIA y sus adiestrados locales, en la cárcel o la tumba. Tampoco si en la década de 1990 cuestionó la incompatibilidad de “fortalecer la democracia” bajo las neoliberales políticas de “ajuste estructural”. Si hoy, en clara muestra de coherencia con semejante trayectoria democrática, usted denuncia los abusos contra los derechos humanos cometidos por los gobiernos de nuestra región —desde Colombia a Venezuela—, la parte de su reproche que aluda al desempeño represor de los “regímenes revolucionarios” le descalificará ante la docta mirada del “intelectual comprometido”.

¿Hasta cuándo habrá gente “progre”, dentro y fuera de Venezuela, que invisibilice con su retórica la pésima gestión pública, la censura conspiranoica y la injustificable represión de Miraflores? Gente que en el pasado condenaba —en nombre de la democracia y el cambio social— la represión de los estudiantes, protestaba contra la pobreza y cuestionaba las corruptelas de una democracia liberal en cuyas universidades y becas se formó. Hoy callan o hacen piruetas vergonzantes, invocando “teóricos” de moda y desgastando, como suela de zapato viejo, palabras como “emancipación”, “protagónico” y “popular”. Como aduaneros ideológicos, solo defienden los derechos ajenos cuando estos coinciden con su visión o pragmatismo personales, clasificando al capricho víctimas y victimarios. Frente a tales posturas uno se pregunta: ¿cuál es el límite de tanta credulidad intelectual e indecencia civil?

Por estos días aciagos viene a mi mente un caro ejemplo de la historia de México. En pleno apogeo del régimen posrevolucionario, el escritor Octavio Paz renunció a su cargo en la diplomacia mexicana en protesta por la represión en Tlatelolco (1968). La decisión le granjeó los agravios de los propagandistas oficiales y de un sector de la intelectualidad adormecido por la letanía “revolucionaria”. Entonces, lejos de lo que hoy se supone, la popularidad del gobierno priista era apreciable y, el control de los medios, casi total. Vivir bajo la dictadura perfecta parecía preferible a sufrir las tiranías descarnadas de Centro y Sudamérica; por lo que la mayoría de la gente, a las pocas semanas, vivió la “normalidad” disfrazada de fiesta con los Juegos Olímpicos de 1968.

Paz nunca renegó del ideario progresista y justiciero de la Revolución Mexicana, pero supo a tiempo repudiar a quienes, en su nombre, se encumbraban como casta dominante y aparato represor. Hoy muchos lo celebran como ejemplo de valor cívico y gloria de las letras latinoamericanas. Valdría la pena que reflexionaran sobre su legado aquellos que aún defienden al gobierno de Maduro en nombre del “antimperialismo”, la “Revolución” y las “causas justas de la humanidad”.

Armando Chaguaceda es académico y analista político, autor de numerosos libros y artículos sobre historia y política latinoamericana. Es integrante del Observatorio Social y coordinador de Grupo de Trabajo, ambos en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

sábado, 22 de marzo de 2014

Regeneran arterias y cartílagos con células madre de tejido graso en Nicaragua

Por AFP
MANAGUA. Nicaragua realizó con éxito los primeros procedimientos con células madre extraídas de la grasa humana para curar insuficiencia arterial, reconstruir cartílagos de rodilla, glándulas mamarias amputadas y rostros deformados.

Así informó este jueves a la AFP una fuente médica.
“Al menos 30 pacientes han sido atendidos con éxito el último año con células madre obtenidas del tejido graso”, dijo a la AFP el cirujano plástico Arturo Gómez, uno de los dos médicos dedicado a esto en el país.
Los procedimientos se realizan en el Centro de Medicina Celular del Hospital Metropolitano Vivian Pellas (HMVP), que se inauguró en febrero del 2013 en Managua, afirmó Gómez, miembro de esa clínica.
Entre las intervenciones, destaca la creación de arterias nuevas con células madre obtenidas de la grasa de una paciente de 57 años con diabetes tipo 2, que presentaba signos de gangrena en la pierna derecha.
Esta es “la primera vez a nivel mundial” que se logra regenerar una arteria con células madre extraídas de la grasa, y no de la médula ósea, como se hace actualmente en Alemania y en algunos países asiáticos, explicó el galeno.
Señaló que el tratamiento con células de la médula ósea es un proceso que tarda al menos tres semanas, mientras que la extracción de células madre de la grasa del paciente dura hora y media y es efectivo en personas con riesgo de amputación.
La extremidad de la mujer “fue salvada y ya no siente dolor”, dijo el médico, quien anunció que el caso será reportado a la comunidad médica mundial para que otros pacientes puedan beneficiarse.
La clínica de Medicina Celular del HMVP también logró regenerar las arterias de una mujer de 54 años que no podía caminar más de 10 metros a causa de una “claudicación intermitente” en las arterias, agregó.
También “hemos hecho reconstrucción de mamas amputadas por cáncer en pacientes que han sobrevivido a la enfermedad y en mujeres que nacieron sin mamas” y reconstruido tejidos blandos de manos con secuela de quemaduras, añadió el médico.
El centro atendió, además, casos de personas con osteoartritis en la rodilla y han mejorado. La técnica también se ha aplicado exitosamente a dos niños que nacieron con el rostro plano y deformado, un problema congénito conocido como síndrome de Treacher-Collins.
Gómez dijo que el Centro de Medicina Celular de Nicaragua ha contado con asesoramiento de expertos españoles.

SECUESTRADO POR UNA BANDA DE ITALIANOS



Alejandro Bravo



La noche del sábado 15 de marzo fui secuestrado por una banda de italianos. 300 personas más y yo estuvimos retenidos por hora y media en el atrio de la vieja iglesia de los jesuitas en Antigua Guatemala por una banda integrada por 3 italianos vestidos de negro. Marco Castelli se llama el líder, eso nos lo hicieron saber desde el primer momento y han recorrido el mundo entero atacando a la gente. A veces se les suma un tipo más y son cuatro. Castelli se tocaba con un sombrerito negro y usa una barba tipo candado.

Fue en el marco del 14o Festival Internacional de Jazz de Guatemala que la banda de Marco Castelli se presentó el sábado 15 de marzo en el atrio de la vieja iglesia de los jesuitas, cuyo convento adjunto alberga hoy el Centro de Formación de la Cooperación Española. Las sillas colocadas no dieron abasto, el público sentado en el suelo, con el aire fresco de la noche se dio un festín de buena música.

Castelli pasaba de saxo al clarinete, según la pieza. Ejecutaron obras del propio Castelli, quien es además de un gran intérprete un reputado autor de jazz europeo. De su último CD Puertos de Mar interpretaron piezas inspiradas en puntos tan lejanos del orbe como Zanzíbar y New Orleans.

Una polka de Europa del Este alegró el ambiente con su rápida cadencia mientras yo pensaba: esta pieza la están bailando Putin y los líderes del mundo occidental sobre el varias veces agujereado tapiz de Crimea con coreografía de garrotazos y tiros entre los ultranacionalistas del Sector Derecho y los milicianos pro-rusos. Castelli se desplazaba sobre el escenario, inspirado alzando al cielo su clarinete, su figura se recortaba con el efecto de las luces moradas y parecía el flautista de Hammelin llevando a Putin y demás a precipitarse en un océano de paz y buena música.

Después tocó el bolero El ciego de Armando Manzanero, una pieza de Duke Ellington y al pronunciar el nombre del gran maestro, como si estuvieran coordinados, estallaron los cohetes de una iglesia cercana. Castelli no sólo dirigía a sus compañeros, sino que conducía el espectáculo y nos llevó a acompañar determinadas canciones con las palmas y no quiso llevarse sólo él los aplausos sino que nos incitaba a reconocer el talento de Matteo Alfonso en el piano y Raffaello Pareti en el contrabajo.

En el repertorio siguió "Tu vuò fà l'americano" ("Quieres hacer(te) el americano"), canción escrita e interpretada Renato Crosone fue muy popular en 1956, luego un aria de una ópera de Verdi, adaptada al jazz, una canción del propio Castelli Va andando, que bromeando el líder dijo la Banda andando. La última programada en la noche fue Africa marketplace, que inició con notas arrancadas a las manos del propio Castelli, en esa canción escuchamos los sonidos de un día de mercado en Bostwana, África del Sur. 

Cuando se despidió, los secuestrados, poseídos por el Síndrome de Estocolmo le dimos a la banda una sopa de su propio chocolate y a punta de aplausos les retuvimos, a pesar de que Castelli dijo que tenía hambre y le obligamos a despedirse con El Paso de los elefantes de Henry Mancinni, que fuera el tema de la película Hatari.

La luna llena aplaudía desde el palco alto del cielo y gritaba: ojalá que las bandas que asolan Guatemala actuaran como ésta. Ajena al jazz, por entre las filas de asientos, una niña indígena vendía chicles y cigarros para ganarse el sustento.



Antigua Guatemala



16/marzo/14