El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

sábado, 31 de enero de 2015

El gran Jefe Tecumseh dijo: ¿"Vender la tierra? Sería como vender el aire y el agua. El Gran Espíritu nos los dio a todos en común" .


LA TIERRA NO PERTENECE AL HOMBRE;
ES EL HOMBRE EL QUE PERTENECE A LA TIERRA
Este es un texto que uno debe leer, por lo menos, una vez en la vida. No es un texto breve, pero merece mucho la pena dedicar unos minutos a leerlo, a disfrutarlo. Es la Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos
Fue escrita como respuesta al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, cuando este envió en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reserva" para el pueblo indígena. El jefe Seattle respondió en 1855 este texto:
El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.
Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?
Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.
Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.
Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.
Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.
La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.
Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.
No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.
¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.
El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.
Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.
¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.
Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.
Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.
Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.
Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.
La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.
Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.
Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.
¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.
¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.
La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

jueves, 29 de enero de 2015

​CHIKUNGUNYA VS. ESTADÍSTICAS



Nicaragua declaró alerta sanitaria "extrema" debido a un incremento de personas afectadas con el virus del Chikungunya en el país, que acumula 3.152 casos desde agosto pasado, informó ayer el gobierno.


La medida es buena, sin embargo, tardía. Pues venimos informando desde mucho antes de la Navidad recién pasada que el fenómeno Chikungunya se estaba saliendo de control. No nos equivocamos desde el mismo instante en que hicimos público un caso sospechoso de este mal en San Rafael del Sur cuando apenas comenzaron a surgir enfermos en determinadas zonas del país.


La impresión que la población sostiene es que las autoridades del Ministerio de Salud no han sido francas ni con ellas mismas, menos con las autoridades superiores, pues, el Chikungunya ha visitado malévolamente a la mayoría de los hogares nicaragüenses y eso no suma 3.152 casos. Alguien esta mintiendo y lo decimos sin tapujos en esta ocasión. En escritos anteriores hemos hecho pública la ausencia del Ministerio de Salud en las tareas de abatizar y concientizar a la población que se ha sentido huérfana en este caso maligno del Chikungunya.


Hemos tomado como referencia al municipio de San Rafael del Sur. Sin lugar a equivocarnos el 90 por ciento de los hogares ha sido visitado por esta enfermedad dejando huellas terribles en cuerpos de niños, ancianos y ancianas. Inflamación de huesos, dolores musculares, manchas en cuerpo son algunas de las secuelas, lo peor: Esta enfermedad repite. Ya vamos abandonando enero del nuevo año y desde principios de diciembre recién pasado hemos sentido en carne propia los estragos del Chikungunya de igual forma hemos notado la ausencia del Ministerio de Salud por calles de nuestro municipio combatiendo este mal.


Si se ha dicho hasta la saciedad que el Chikungunya lo produce el mosquito –Aedes aegypti-, el mismo que año con año nos trae el Dengue, entonces, ¿porque no se está abatizando? Porque las Brigadas del Ministerio de Salud no están presentes cuando menos para solidarizarse con una población enferma, porque eso es lo que actualmente somos. ¡Un pueblo enfermo!


El dato que oficialmente se ha brindado a la población sobre casos de Chikungunya es de 3.152. Con sumo respeto difiero de esa cifra, podrían ser datos evacuados de los Centros de Salud y similares, pero no creo que se esté cuantificando los centenares de enfermos que deciden no visitar centro hospitalario alguno por razones obvias, tampoco creo que las estadísticas de las Clínicas Previsionales que atienden a tantos enfermos de Chikungunya estén debidamente coordinados con Minsa Central para elaborar una real estadística.


El gobierno se está perdiendo de una buena oportunidad de cuantificar el daño que nos está ocasionando el Chikungunya cuando no conoce a fondo la suma total de afectados a nivel nacional, pues, debemos entender que la única forma de poder cuantificar el fenómeno es la visita casa a casa que ya en otras ocasiones ante presencia del Dengue han efectuado nuestras autoridades de salud en conjunto con la población, ¿porque no hacerlo ante esta epidemia del Chikungunya?


Con información seria, creíble, podemos enfrentar futuros e inmediatos retos en pro de la sanidad demográfica nacional, particularmente de los que hemos sufrido los embates del Chikungunya.



Henry Briceño

San Rafael del Sur

Enero 27 del 2015

“menudas historias de la Historia”


De la obra

“menudas historias de la Historia”
de la autora española Nieves Concostrina




(del capítulo “De Presidiarios, Asesinos y Asesinados”)
Sifilítico Al Capone
Llevamos más de seis décadas sin Al Capone y nadie le echa de menos. El 25 de enero de 1947 moría demente perdido sin ser ni sombra de lo que fue Alfonso Capone, uno de los malos más malos de la historia del hampa.
            Malo, pero también más listo que el hambre, porque después de toda una vida de fechorías, asesinatos, sobornos, trata de blancas, tráfico de alcohol y drogas, y apuestas clandestinas sólo pudo ser condenado por un mísero delito fiscal. De jovencito sí firmaba sus crímenes, porque se estaba haciendo una carrera criminal y no le quedaba más remedio que apretar el gatillo para pasar el examen, pero en cuanto organizó su propia banda ya se hizo muy difícil pillarle. Sobre todo porque tenía en nómina a media policía y a tres cuartos de la judicatura.
            Pero al final le cazaron. Y lo hizo Kevin Costner, que se parecía horrores a Elliot Ness, el policía que con sus nueve agentes intocables consiguió que Al Capone diera con sus huesos en prisión por evasión de impuestos. Le condenaron a diez años y lo encerraron en un vulgar centro penitenciario, con lo cual Al Capone seguía controlando sus negocios desde la cárcel y viviendo a cuerpo de rey.
            La buena vida se le acabó cuando fue trasladado a Alcatraz, donde se le vinieron encima todas sus miserias y las consecuencias de una sífilis que nunca se dejó tratar. Y esto tiene guasa, porque este criminal casi sin alma le tenía miedo a las inyecciones que nunca permitió que le pusieran una para curarle la sífilis. El pánico a las inyecciones es una subfobia de la hematofobia, el miedo a la sangre, y los dos terrores suelen ir unidos. Así que ya me contarán que hacía Capone cuando se encontrara con las matanzas que él mismo provocaba. O miraba para otro lado o se desmayaba cada dos por tres.
(del capítulo “Cuestiones Mundanas”)
Eiffel, una torre mal querida
Menudo disgusto tenían los parisinos de finales del siglo XIX. Un ingeniero vanguardista llamado Gustavo les estaba construyendo en la ciudad una torre de hierro enorme, horrible y que no servía para nada, salvo para ser la estructura más alta del mundo. El único consuelo que les quedaba es que aquella torre, cuya cimentación comenzó el 28 de enero de 1887 iba a ser desmontada en cuanto terminara la Exposición Universal de París. Menos mal que no lo hicieron. La Torre Eiffel sigue donde el ingeniero Gustave la dejó.
            La pena es que la Torre Eiffel la podríamos tener plantada en Cataluña, porque el ingeniero Gustave Eiffel propuso construirla para la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Pero los responsables del Ayuntamiento barcelonés dijeron que aquello era muy caro, muy raro y que no encajaba en la ciudad. Además, Gaudí ya estaba construyendo su gran obra y la Sagrada Familia y la Torre Eiffel se daban tortas. No pegaban. Así que Eiffel se fue con su torre a otra parte, a París, que era la anfitriona de la siguiente Exposición Universal, la del 89.
            París dijo que bueno, que la hiciera, pero que luego la desmontara porque tampoco pegaba con la fina estética parisina. Y la torre comenzó a crecer, y los parisinos cada vez más espeluznados, y los artistas franceses con los pelos de punta…¡Qué horror de monumento! ¡Qué monstruo de hierro que amenazaba con desmoronarse! Aquello había que desmontarlo a la voz de ya, y a punto estuvieron de hacerlo en la primera década del siglo XX.
            Pero llegó la Primera Guerra Mundial y se descubrió que la elevadísima antena que coronaba la Torre Eiffel era crucial, porque interceptaba las comunicaciones de los alemanes. Por fin servía para algo aquella estructura de hierro de 300 metros de altura. Bueno, sirvió entonces para ganar la guerra y sirve ahora para que sea el monumento más visitado del mundo. Y no está en Barcelona. Que Pena….

sábado, 17 de enero de 2015

DETENTE SOMBRA



Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

____________________________

Sor Juana Inés de la Cruz (México)

Tres poemas tres de Óscar Limache

Montgomery

                               La historia es lenta, pero los acontecimientos
                                      son vertiginosos
                                                                      Félix Grande

Rosa Parks no cedió
su asiento al señor blanco
y fue arrestada

(El mundo se puso a caminar)

Luego
de trescientos ochenta y un días
de negarnos a usar sus autobuses
la compañía quebró
y Rosa ha sido finalmente liberada

(Algo turbio comienza también a quebrarse
en este país que nos mira oscuramente)


Columbus

Mucho mal
nos hiciste Nat King Cole
con tus versiones

Por tu culpa mis paisanos
ahora cantan la Adelita
como si fuesen gringos


Charleston

El negro Ramón Cotton
reía de buena gana
al oírme la fábula del pobre Sammy Smalls
quien no usaba cerrojos en las puertas
y que tal vez por eso
había perdido a la bella Bess
quien por puta y desclasada
había huido de Catfish Row
para perderse en la ciudad
donde los hombres
no son más altos
que las torres y los hilos
                  que conducen sus sueños

(de Viaje a la lengua del puercoespín)

Óscar Limache. Poeta, traductor y gestor cultural peruano. (Lima,1958)

Viaje a la lengua del puercoespín (Lima, 1989); Navegando los cielos de América (Montevideo, 2004); Vuelo de identidad (Toluca, 2004) y Hermosillo (Lima, 2008).