El diario granadino EL CORREO (1913-1934), fué fundado por quien fuera su Director, Carlos Rocha Avellán y es sobre todo recordado por haber dado acogida a las publicaciones literarias del Movimiento de Vanguardia, "Rincón de Vanguardia" y "Página de Vanguardia", a cargo de Pablo Antonio Cuadra Cardenal y Octavio Rocha Bustamante, hijo éste último de don Carlos y padre de Luis Rocha Urtecho, quien, junto con su nieto Luis Javier Espinoza Rocha, retoman hoy "El Correo Nicaragüense"; un blog pluralista, que agradece la reproducción de su contenido.

jueves, 3 de enero de 2013

Blog Trotta 2012

Todo un año del blog
Diciembre 2012
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Venezuela de cara al 10 de enero


Todo parece indicar que el chavismo se está preparando de una forma unida y organizada para una transición sin Chávez.
Desde finales de 2012, la atención pública de la sociedad venezolana se ha centrado  en la próxima fecha del 10 de enero de  2013, establecida por la Constitución vigente como la que inicia un nuevo período constitucional y por tanto como en la que debe juramentarse el presidente electo en las pasadas elecciones del 7 de octubre. El Artículo 231 es totalmente claro: ” El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia”
Los venezolanos ya no hablan más de los resultados de las elecciones presidenciales y regionales pasadas en las que se impuso el chavismo; ni siquiera tanto de la enfermedad de Hugo Chávez de la cual ya no hay dudas. Asumiendo de hecho la  gravedad de la salud del presidente, la principal preocupación ha pasado a ser si llegará a juramentarse el 10-E como lo establece el mandato constitucional.
Curiosamente, el debate sobre este tema y la posibilidad de una postergación de la juramentación presidencial fueron inicialmente colocados en la opinión pública por la dirigencia chavista, no por la opositora. Diosdado Cabello, de quien se dice lidera el sector militar del chavismo, supuestamente opuesto al sector civil cuyo líder es Nicolás Maduro -el delfín de Chávez por si hay una falta absoluta de su cargo y si se convocan nuevas elecciones presidenciales-, fue quien lanzó la propuesta apenas dos días después de celebrarse los comicios regionales, luego secundada pero más tímidamente por el propio Maduro. Desde entonces el presidente de la AN ha sostenido insistentemente  la tesis de que el mencionado artículo 231 no especifica cuando, en qué fecha,  puede juramentarse al Presidente ante el TSJ si no se presenta el 10-E.
Por tanto, en su opinión, dicho Tribunal puede postergar la juramentación. Su más reciente argumentación al respecto –ha dado varias- se basa en que la fecha de juramentación impuesta por la Ley “es un procedimiento, no es un Derecho Humano fundamental”, por lo que “no puede un procedimiento violentar el derecho que tiene el pueblo de elegir a su gobernante”. Para él, por meras razones políticas es que la oposición busca declarar vacío de poder si Chávez no se presenta en el Parlamento en la fecha estipulada.
Pero la oposición está dividida en este asunto. El ex candidato presidencial Henrique Capriles, actual gobernador del Estado Miranda, y otros opositores en cierta forma secundan la tesis chavistas al decir que si Hugo Chávez no se presentase el 10-E a la jura de su cargo para un nuevo período “no perdería por ello su condición de Presidente reelecto”. En ese caso aplicaría inicialmente una falta temporal (no absoluta) en la que el vicepresidente debe asumir  la presidencia por  90 días prorrogables por 90 días más.
No obstante, la posición de Capriles difiere de la sostenida por la coalición opositora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y una buena parte de los sectores democráticos, que consideran que la toma de posesión se hace ante la AN o, en su defecto, ante el TSJ siempre el mismo 10 de enero. El cambiar la fecha es cambiar la Constitución, la cual sólo se cambia a través de una enmienda, una reforma o una asamblea constituyente.
Es más, dado que sólo puede haber toma de posesión ese día, si ello no se produjere equivaldría a falta absoluta del presidente electo, ya que el nuevo período constitucional de 6 años, también según la Constitución,  debe forzosamente empezar el mismo 10-E.
Siguiendo esta posición, la MUD viene solicitando al gobierno que  desde el propio 10-E, o antes, se designe una junta médica que certifique si hay una inhabilitación permanente  del presidente de la República. Si tal es el caso, el presidente de la AN debe asumir la presidencia interinamente y convocar el mismo día a nueva elección universal directa y secreta dentro de los 30 días continuos siguientes. (Artículo 233). El nuevo presidente de la República que surja de ella,  ejercerá su mandato por el resto de un período constitucional de 6 años que, iniciado siempre el 10 de enero de 2013, concluirá el 10 de enero de 2019.
¿Cuál de estas tesis se impondrá llegado el caso? Por la forma anticonstitucional de comportarse el gobierno, es de pensar que impondrán la suya. De hecho, ya la mayoría chavista en el TSJ y en la AN están dando pasos en esa dirección. Por ejemplo, la presidenta del TSJ, Luisa Estela Morales, acaba de dictar la orden de que los magistrados del Tribunal dejen sus cargos a sus suplentes antes que la nueva directiva de la Asamblea Nacional –a escogerse el próximo 5 de enero- nombre los nuevos magistrados. Esto contraviene la ley y el principio de la continuidad administrativa que establece que un magistrado permanece en su puesto hasta que sea nombrado el sustituto por la AN. Es obvio que la magistrada Morales dio esa orden para tener unanimidad dentro del TSJ ante el caso que deba tomar decisiones a causa de la asunción o no del presidente Chávez.
Todo parece indicar que el chavismo se está preparando de una forma unida y organizada para una transición sin Chávez. Sus divisiones, que las hay y en particular entre civiles y militares, al menos por ahora quedan congeladas. Está claro en que lo principal en este momento es garantizar y consolidar el poder

miércoles, 2 de enero de 2013

EL ESTRECHO DUDOSO

LAS TCI


Pedro García Domínguez


         
«El instinto social de los humanos no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad..»
Arthur Schopenhauer

Vivimos en una etapa de la Historia de la humanidad tan fecunda y dinámica en la aplicación de los vertiginosos avances de la Ciencia, es decir en la técnica y más concretamente  en las Tecnologías de la Comunicación y de la Información (TCI),  que han fulminado con extraña celeridad las nociones de espacio y tiempo. Nos comunicamos en un instante con cualquier persona, sin tener en cuenta en qué lugar del mundo esté. Dos instrumentos lo hacen posible: las computadoras u ‘ordenadores’ y  el teléfono digital (celular o móvil). Ambos artilugios, sin los cuales no sabríamos, ni podríamos vivir hoy en día, que en el mundo civilizado, han modificado nuestros hábitos y costumbres seculares, sociales y acelerado el vertiginoso avance de otras tecnologías, como la cirugía (teledirigida, incluso); nuestros hábitos  y costumbres laborales, pues ya no necesitamos una misma y común oficina de trabajo desde la que trabajar. El periodismo, por ejemplo, lo podemos ejercer desde cualquier lugar de la dilatada y anchurosa faz de la Tierra. Es más, es mucho mejor hacerlo así. No necesitamos residir ni acudir a una misma oficina cada día de nuestra vida laboral.
          El Imperio Romano, desde el siglo II a. C. lo entendió así, y conectó todo su dilatado Imperio desde Iberia y Albión a Petra y Abú Simbel con una red de rutas de superficie, llamadas ‘vías’ o ‘calzadas’. Cuando en el siglo V d. C. la red de vías o calzadas romanas, que comunicaban los confines del Imperio con Roma se deterioró y en muchos casos desaparecieron, el Imperio Romano se derrumbó y sucumbió a la barbarie. Una lección, que, como todas los demás de la Historia, no hemos ni asimilado ni aprendido.
          En realidad, en lo único que hemos progresado o modificado nuestra existencia, para hacerla más grata y llevadera es única y exclusivamente en la satisfacción de uno de nuestros impulsos primordiales, consistente en economizar el esfuerzo físico, lo que denominamos, ley del mínimo esfuerzo, consistente en apretar un botón y que se lave la ropa, se encienda la luz, el televisor, salga el agua de la ducha y un sinfín de cosas que tan solo hace unos años —o en otras latitudes, hoy en día — requerían o requieren el empleo de mucho tiempo y recorrer distancias considerables, con un esfuerzo físico penoso. Ahora bien, lo que no hemos sabido controlar ni economizar son nuestros instintos animales —ni el de nutrición ni el de reproducción ni el de conservación— que van unidos a nuestra propia estima, a la satisfacción del ego y a nuestro equilibrio psicológico y por lo cual tampoco sabemos ni podemos controlar nuestras filias y fobias: el amor, el odio, los celos o el FANATISMO. En esto no nos diferenciamos de nuestros antecesores del Calcolítico. 

Leyendo la constitucion Venezolana


Leyendo la Constitución venezolana :
"Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia; su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional; el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional...."
Comentario : Sólo dice que si es falta absoluta ( fallecido. Lo cual no es el caso y puede que no sea incluso el 10 de enero

"Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva".

Comentario: Falta absoluta de nuevo es el término que se usa Y si vemos el primer párrafo la incapacidad debe ser declarada por órganos que controla el chavismo

"En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.
Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta"

El artículo constitucional siguiente define las fallas temporales, hasta por 90 días prorrogables por 90 más ( 180 días= 6 meses)

Un Ejército dividido deberá marcar el paso de la transición venezolana

EWALD SCHARFENBERG Caracas 

La petrolera estatal PDVSA y las Fuerzas Armadas son las dos instituciones que han servido de columnas para la revolución bolivariana desde que Hugo Chávez obtuvo el poder en 1998. Una aporta el poder financiero de los petrodólares y la capacidad real para ejecutar los sueños de redención social que el chavismo encarna; la otra, no solo el poder de fuego sino, además, sus capacidades logísticas y de gestión.
Ambas son agujeros negros, inescrutables tanto para el público como para los otros poderes del Estado. Pero mientras la petrolera tiene una cara visible, la del ministro de Energía y presidente corporativo, Rafael Ramírez, del sector militar solo se sabe que es un archipiélago de logias agrupadas en torno a criterios de lealtad a liderazgos, de conveniencia económica y de principios profesionales e ideológicos.
Hay un consenso en que todos esos grupos quedarán amalgamados en caso de que la transición que se inicia el próximo 10 de enero, cuando se espera que Hugo Chávez no sea capaz de presentarse a su juramento como presidente de Venezuela para el período 2013-2019, desborde los cauces institucionales y de que la necesidad de restablecer el orden público por la disuasión o por la fuerza exija, entonces, un espíritu de cuerpo. Pero ese sería el último escenario. En general, la oficialidad prefiere evitar intervenciones abiertas. Las ocasiones en las que desde el 27 de febrero de 1989 se vio obligada a cumplir funciones de represión, el costo para la institución ha sido alto, en términos de resquebrajaduras de la disciplina interna y de causas judiciales abiertas a uniformados que sienten haber sido abandonados a su suerte por el sector civil de la política. Además, tal exposición colocaría a los militares en el punto de mira de la comunidad internacional, que dispone de expedientes sobre actividades ilícitas y violaciones de los derechos humanos suficientes para ejercer presión sobre algunas de sus figuras claves.
Así que el papel que se espera de las Fuerzas Armadas conformaría una especie de “escenario egipcio”, en el que los militares tras bastidores definirían las “rayas rojas” hasta donde se podrían tolerar las indefiniciones y el desorden. La tutela vigilante por parte de las Fuerzas Armadas, en medio de una transición constitucional del poder, supondría un reordenamiento interno para dirimir quién llevaría la voz cantante de esa supervisión. ¿Quiénes estarán en liza? Lo seguro es que las facciones más proclives a representar la opinión castrense durante la crisis mantienen su fidelidad al proceso bolivariano, bien por convicción política o por una sujeción más abstracta al hilo constitucional. Aun así, se pueden reconocer matices que diferencian a tres grupos, que de manera esquemática se pueden rotular como los Ideologizados, los Pragmáticos y los Institucionalistas.
De los primeros, el representante actual es el ministro de Defensa en funciones, almirante Diego Molero. Resulta significativo que Chávez, sabedor del trance de salud que enfrentaba, lo haya nombrado para el cargo en octubre pasado. ¿Por qué confiar en Molero en un momento tan delicado? Tal vez por su declarada convicción socialista. Según algunas fuentes, el nombramiento de Molero encontró resistencia en los cuarteles. Se trata de un oficial con escasas credenciales profesionales —ocupó el puesto 53 entre 56 graduados de su promoción— y sin respaldo entre las tropas. Su ascenso tuvo que ver con las encendidas proclamas políticas. La enfermedad de Chávez, no obstante, lo deja en posición de debilidad. De hecho, el presidente apenas alcanzó a juramentarlo el 10 de diciembre, dos meses después de su designación, y a minutos de que Chávez partiera a La Habana para ser operado. De modo que el líder no tuvo oportunidad para legitimarlo entre sus pares, sobre todo del Ejército, que recela de un oficial de la Armada al frente de una cartera clave.
Molero fue una auténtica sorpresa. Quienes parecían destinados a ocupar el ministerio eran el general del Ejército Wilmer Barrientos, actual jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), y el general Carlos Alcalá Cordones, comandante general del Ejército. Los dos pertenecieron a la clase de 1983 y estuvieron vinculados en su momento al MBR 200, la logia interna que en 1992 afloró con la intentona golpista conducida por Chávez y otros tres comandantes. Pero mientras a Alcalá Cordones se le tiene por un militar institucionalista, apegado en última instancia a los parámetros de la profesionalidad castrense, Barrientos sería un pragmático, de la facción dispuesta a esperar a saber de qué lado soplan los vientos para tomar partido.
Las virtudes de Alcalá Cordones resaltan por su aparente contraste con la actuación de su hermano, el también general Clíver Alcalá Cordones, comandante de la IV División Blindada, la más poderosa del Ejército con base en Maracay, ciudad a una hora al oeste de Caracas. Clíver, que también ha tenido puestos de comando en los Estados de Zulia y Carabobo, no ha tenido empacho en intervenir en la política regional y está acusado de corrupción y vínculos con el crimen organizado, hasta el punto de quedar incluido desde este año en la lista de personas vinculadas al narcotráfico y el terrorismo que prepara el Departamento del Tesoro de EE UU.
También se espera que cumplan algún papel los once oficiales en retiro recientemente elegidos como gobernadores de Estado. Además de la influencia personal que cada uno, en especial los generales (como los exministros de Defensa García Carneiro y Rangel Silva, o el gobernador del Estado de Bolívar, Rangel Gómez), pueda mantener entre las filas castrenses, se les considera conocedores de los entresijos de la política, un bagaje que resultará crucial en algún escenario donde se deban tender puentes entre civiles y militares.
No se puede descartar que en la oscuridad de la caja negra militar esté germinando otro liderazgo aún desconocido, como lo fue el mismo Chávez hasta la madrugada del 4 de febrero de 1992.