“Porque no vayas, por favor, a pensar que por el hecho de que los ricos no paguen aquí sus iniquidades carecen de pecado. Si fuera posible castigar en justicia a los ricos, de ellos estarían llenas las cárceles”.[1]
[1] Juan Crisóstomo (354-407), Homilía II,5 (MG 63,25)
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